Por un definitivo NUNCA MAS

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Un año más de impunidad

El 18 de septiembre de 2006, Jorge Julio López, un hombre que se atrevió a contar a la Justicia su verdad sobre lo sufrido durante su secuestro bajo el régimen militar - y que llevó a condenar a reclusión perpetua al ex comisario de la Policía Bonaerense, Miguel Etchecolatz - pasó a ser un desaparecido más.
A un año sin noticias sobre su paradero, la sociedad argentina sigue exigiendo a las autoridades su pronta aparición con vida.

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¿Había una vez un circo?

En la actualidad, el circo tradicional ya no es el que supo ser. Las nuevas tendencias, las prohibición del uso de animales y la falta de apoyo y menosprecio estatal fueron relegándolo de la ciudad y dejarlo en amplia desventaja frente al teatro.

Jorge Videla, referente con más de cien años de tradición familiar y creador de la primera escuela de circo criollo en el país y la segunda de América, detrás de Cuba, repasa la historia, valores, mitos y realidades de una manifestación cultural que lucha por subsistir, pero no sólo en los corazones.

Breve reseña familiar

“Somos, junto a mi hermano, la tercera generación de los Videla, una familia ligada al circo, que inició mi abuelo Simón allá por 1890 y ya va por la quinta”, cuenta orgulloso Jorge, 67 años, acróbata, malabarista, payaso, actor, bailarín, en fin, artista… y desde hace 27 años docente de su propia escuela.

Así como lo cuenta, un día, Simón Luis, con tan sólo trece años decide abandonar a su adinerada familia mendocina - Los Videla Correas Salinas- y escaparse con un circo criollo que pasaba por la ciudad. Se inciaba así una dinastía que ya va por la quinta generación. En 1940, su abuelo logró tener su propio circo , al que llamó "Circo hermanos Videla", porque trabajaba toda la familia, y donde nació Jorge.

El circo recorrió durante 25 años ciudades argentinas, Uruguay y Paraguay. Con la muerte de su padre, Jorge y su hermano Oscar decidieron venirse a Buenos Aires, donde rápidamente encontraron donde continuar su carrera: vinieron otros circos, la televisión y el teatro.


















Jorge Videla, a los diez años y Jorge (p), Jorge (h), y Oscar Videla

El circo de antes y el de ahora

En los últimos tiempos ha surgido a nivel mundial, un nuevo estilo de circo, basado en la destreza física de sus artistas y la ayuda de la tecnología y efectos visuales. Un ejemplo de este nueva tendencia es el canadiense Cirque du Soleil.
Varela rechaza ese término: “A lo largo de la historia siempre hubo un `nuevo circo´; lo fue el circo criollo, cuando en 1886 José Podestá incorporó el teatro hablado y nació el Teatro Nacional; lo fue el circo tradicional en los años treinta, con la llegada de los circos extranjeros como el Sarrasany y sus animales; lo fue el circo Thiany en los sesenta, cuando trajo el music hall; ocurrió lo mismo con el circo de Moscú y ahora ocurre con el Soleil”. “Las épocas cambiaron pero dudo si este circo tiene algo de nuevo, porque no es una empresa de circo genuina. Los artistas no son de circo sino gimnastas que llegaron por casting”, critica Jorge. Y agrega: "El verdadero circo nacional es el criollo que se dejó de hacer en los sesenta porque era caro mantener circo y teatro. En un momento junto al tradicional llegó a haber 200. Hoy se redujo a 60, pero no porque a la gente no le guste sino también porque a $3 la entrada es muy difícil subsistir".

La prohibición de animales

El 8 de octubre del año pasado, la Legislatura porteña aprobó la ley 1446, sancionada en 2004, que prohíbe los circos con animales. Esta ley fue impulsada por el ex diputado Carlos Almejeiras (partido de la Ciudad) a pedido de la Fundación Argentina para el bienestar Animal (FABA), presidida por Ivana de Redrado, esposa de Martín, presidente del Banco Central. Esta ONG había denunciado maltratos y abusos contra los animales. De esta manera la ciudad sigue a otros municipios con ordenanzas similares, como Avellaneda, Lanús, La Plata, Tandil, Rosario o Rafaela.
Jorge Videla nunca trabajó con animales, pero la considera una medida discriminatoria: “La gente habla con total ignorancia. En ninguna parte del mundo ha ocurrido algo así. ¿Cómo vas a maltratar a un animal que vale 60 mil dólares y da ganancias? Y si se muere un león se queda sin trabajo el domador. No digo que no hay gente que no maltrate. A ese hay que castigarlo. Nosotros mismos hemos dicho a domadores `Si no sabés enseñar dedicate a otra cosa, boludo´.”
En cuanto al cautiverio, Varela explica que “todas las razas están en extinción, pero porque venden sus pieles, sus colmillos e incluso la gente se comen hasta los elefantes". "¿Los quieren en su hábitat para que los extingan?”, se queja Jorge, y agrega: “El maltrato a los animales se ve en los dogos que matan a las criaturas, en los hipódromos con los caballos y en el uso de fertilizantes en la flora, donde muchos animales se alimentan de ella”.
También Jorge echa por tierra que se alimente a los leones con perros y gatos: “¡Con esos se tapan las caries de un colmillo! Tenés que matar a miles si así fuera para alimentar a pocos".
Y para terminar, hace una sugerencia: "Que al circo se lo reglamente, pero no que se lo prohíba. De esta manera se están poniendo contra de nuestra cultura."

El circo y los valores

Varela sostiene que el circo sea, grande, mediano o chico, está lleno de códigos y valores. “Es una comunidad que hay que proteger, preservar, porque trabaja toda la familia. El circo da la posibilidad de vivir cerca del trabajo, viajar y estar con tus seres queridos todo el día, en un momento como el actual, donde se disgrega la familia. Ese estilo de vida es el que el gobierno tendría que tener la obligación de preservar, no como un ejemplo, pero sí como un espejo.” Y sentencia: “El artista tampoco abandona a su padre en un geriátrico, sino que se lo lleva hasta que se muere al lado de él".
Jorge también tiene una mención para aquellos que desprecian a los circos más humildes: “No tendrán plata para comprar una carpa nueva, pero hay que protegerlos porque es ahí donde se hacen los artistas. Para los circos grandes los empresarios ya contratan artistas profesionales.

Las escuelas

Su experiencia lograda en la pista - con el circo familiar, el Rodas, entre otros - el escenario – en teatro de revistas en la calle Corrientes – y el estudio de TV – con El circo de Marrone - hizo que Jorge junto su hermano Oscar se entregara a la docencia. Así, obtuvo el título de profesores en Técnicas especiales en la Universidad del Salvador. Ha llegado a dar clases en distintas ciudades de España, Venezuela y Cuba. Pero su orgullo más grande es su escuela, creada en 1980 con mucho esfuerzo y sin apoyo político: “Yo no sé si formaremos grandes o bueno artistas, pero sí que formamos buena gente. Esta escuela se hizo famosa por mis alumnos, que trabajando por el mundo la representaron, como Martín, el hijo de Carlos Carella, uno de los grandes del Teatro Nacional, que trabajó en la Opera de París”. Y agrega con ojos que denotan emoción: “Yo para ellos soy el profe, el tío, el abuelo, el amigo, el compañero, el compinche”.
Con respecto a las demás escuelas, Varela cuenta que la mayoría de las otras escuelas son dirigidas por sus ex alumnos, y que mas allá de algunas diferencias (“lo que algunos de ellos hacen no es circo sino utilizar técnicas circenses”) son todos sus hijos: “Cada uno con su carácter, pero yo los amo a todos, porque quieren lo mío, mi profesión, lo que corre por mis venas”.

El circo y el teatro

“Siempre se le dio más importancia al teatro que al circo, pero no hay que olvidarse que el circo y el teatro fueron paridos por el mismo vientre, nada más que uno tomó el camino de la palabra y el otro el universal. El circo es una palabra tan noble que da y dio de comer a mucha gente, como Alberto Olmedo, Carlitos Balá y que actualmente se usa para lucrar, y no educar sobre lo bueno del circo. Mucha gente piensa que los del circo son gitanos que viven en carromatos y no es así”.

Jorge y Oscar, en Madrid, 2003

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"Gran Verdad"



Es cierto, no son pocos los críticos a nivel mundial del ultra-archi-polémico programa Big Brother y no menos las razones que lo justifican. Sin embargo, no podemos dejar de lado a sus adeptos, aquellos que ven a la famosa creación del holandés John de Mol, no sólo como un simple entretenimiento televisivo y voyeurístico, sino como un gran experimento humano, una posibilidad casi única de analizar las relaciones personales. Basándome en esta última afirmación, decidí hacer mi propio análisis sociológico con la quinta versión de Gran Hermano en Argentina. Y el resultado obtenido ha sido realmente inquietante, tan es así que de ahora en más deberé dar crédito a una frase tantas veces escuchada y al mismo tiempo tomada como burla: "Gran Hermano es como la vida misma".
Aléjense por un instante de los comentarios despectivos hacia mi persona y hagan la siguiente prueba. Piensen detenídamente en su propio ambiente laboral, o más precisamente, en su propia oficina, y luego intenten negar las siguientes afirmaciones:

1) a pesar de un comienzo unido y feliz, tarde o temprano se terminarán formando como mínimo dos grupos.
2) adentro de la oficina conviven:
- el que es o se siente excluido (póngale la causa que quiera)
- el que lleva y trae los chismes
- el callado y que es pura sonrisa (pero que problablemente sea el buchón que mande al frente a su compañero con una "espontánea")
- el que nunca hace nada pero que por su carisma es el que más ganancias obtiene (póngale la ganancia que quiera)
- al contrario, el que se la pasa haciendo de todo pero que nunca consigue lo esperado
- el que se hace la víctima para conmover y/o convencer
- el calentón temperamental
- el calentón sexual (se incrementa en los cincuentones)
- el que se hace el vivo hasta que el "dueño" le pone los puntos
- el que hace cualquier cosa para obtener lo que quiere
- el que tiene inmunidad
- el que intenta demostrar que sabe sólo por una cuestión de edad
3) cuando están mal, maldicen haber entrado y piensan que el "afuera" es mejor
4) a veces sienten que deben superar una prueba para poder comer
5) en algún momento se sientes ganadores...hasta que se dan cuenta que les duró muy poco
6) a veces en tan sólo pocas horas lloran, ríen e insultan.
7) el que mejor juega con la gente termina ganando
8) el cigarrillo es sinónimo de conflicto
9) el baño es fuente de conflicto, ( y siempre es más chico para la cantidad de gente que habita)
10) unos kilos de más es sinónimo de comentarios y burlas
11) a veces necesitan de un psicólogo y otras veces sienten que ni eso les alcanza
12) tan sólo un 20 % de los saludos son realmente sentidos
13) siempre suena un teléfono en el momento menos esperado
14) habrá tantas peleas y discusiones como reconciliaciones políticamente correctas
15) siempre encuentran un lugar para volcar todas sus miserias esperando un "consuelo" (ponganle el consuelo que quiera). Ej: la oficina del jefe y/o gerente
16) y lo más triste de todo...siempre uno se termina yendo

¿Vieron? Al fin y al cabo somos todos "hermanitoooooooossss" (Rial dixit)

Pd: ¡Se aceptan nuevos ejemplos a la lista!

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Honestidad "argenta"

Hace unos días un curioso test de honestidad organizado por la revista Selecciones de Reader''s Digest, que consistió en dejar olvidados 960 celulares —30 por caso— en 32 grandes ciudades del mundo, colocó a Buenos Aires, con sólo 16 aparatos devueltos sobre 30, en el puesto número 25.
A simple vista puede verse que éste resultado no está tan relacionado a lo económico como a una cuestión de valores. Se reabre un debate: ¿Somos honestos los porteños? Mas allá de la poca rigurosidad científica de este test cuesta restarle credibilidad.
Vivimos reclamando honestidad al prójimo, sobre todo a nuestros gobernantes, pero ¿qué pasa realmente con nosotros, por ejemplo, ante aquello encontrado? Porque no ocultemos que entre tantos pensamientos buenos y malos que se entremezclan en el inconsciente, mas allá de que la decisión final que se tome, aparecen algunas excusas que justificarían alzarlos con el botín y de esa manera hacerlo sin culpa. En la lista de pretextos hay para todos los gustos:
- la justificación económica: "Ando mal de guita como para devolverlo"
- Ley del Talión: "Yo alguna vez perdí un/a.... (poner el objeto perdido) y nunca me lo devolvieron"
- la justificación divina: "Fue un regalo de Dios"
- el buen destino final: "Va a ser bien utilizado/aprovechado"
- la justificación histórica: "No es mi culpa, forma parte de la cultura argentina en la que vivo".
Pero no seamos tan injustos. Hay quienes eligen el camino del bien. Sin embargo, estos educados "scouts" tampoco podrán evitar otros tantos perversos pensamientos relacionados a lo que se obtendrá a cambio:
- La recompensa material: "Seguro algún premio voy a ligar"
- La recompensa social: "¡Seguro con esto voy a quedar como un buen tipo ante la gente!"
- La recompensa mediática: "¡Seguro voy a salir en la placa roja de Crónica!

Fuera de toda broma. ¿Será que realmente no se puede hacer nada con estos valores patas apara arriba y supuestamente heredados de nuestra historia? ¿No será hora de hacerse cargo de una vez por todas de las responsabilidades que nos corresponde como ciudadanos? Quizás nos falte un poco de esa honestidad para entender que será siempre inútil esperar de nuestros gobernantes - miembros de una misma comunidad - algo distinto de lo que somos en nuestra vida diaria.

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Entrevista: “La reforma en la salud no es una cuestión de recursos o capacidad, sino de voluntad”

Federico Tobar es consultor Internacional en Políticas Sanitarias y especialista en Economía de la materia. Fue jefe de Gabinete del Ministerio de Salud de la Nación durante el 2002, donde impulsó los programas de Emergencia Sanitaria y Remediar. Desde su experiencia, el coautor del libro “La salud de los argentinos”, analiza la realidad del sistema sanitario nacional, elogia los alcances de sus programas y critica la pasividad del gobierno actual.

- Aceptó ser funcionario del Gobierno de Eduardo Duhalde en el contexto de un país en crisis. ¿Que lo llevó a tomar esa decisión?
- Con el actual ministro de Salud (Ginés González García) ya veníamos investigando sobre reformas en el sector, así que cuando recibí su llamado para armar el plan de emergencia, era la oportunidad de poder aplicarlas. Y no me equivoqué, porque en seis meses Salud rebrotó, al mejorar la atención primaria y la distribución gratuita de medicamentos con el plan Remediar. Creo que de la historia de las políticas de salud en Argentina, fue la que tuvo más impacto inmediato.
- ¿Cuáles fueron los cambios entre ese momento y el actual?
- Se pasó de un Gobierno donde había participación y consenso entre todos los sectores de la sociedad, a otro que cerró cualquier vía de diálogo y que por cuestiones políticas no realizó las reformas estructurales en salud que se esperaba.
- ¿Cuáles serían esas reformas?
- Una de ellas sería abandonar el modelo hospitalo-céntrico - donde el centro es el hospital – y darle más espacio a la atención primaria de la salud, que es donde se debe hacer la prevención. Buenos Aires es la ciudad del mundo con mayor estructura hospitalaria - 33 hospitales - pero cuenta con sólo 30 centros de atención primaria (CAP). San Pablo, que es cuatro veces Buenos Aires tiene 800 CAP y 16 hospitales. Otras reformas serían que las obras sociales financien la cobertura de su afiliado en base a una cápita ajustada, proporcional a lo que cuesta darle su cobertura médica, y la creación de un seguro nacional que cubra a todos los argentinos en las enfermedades catastróficas, tengan o no cobertura. Estas dos últimas medidas lograrían una mayor competitividad entre las obras sociales y prepagas y éstas se ocuparían también de proveer salud además de facturar.
-¿Cómo está el tema del presupuesto del Estado en Salud?
-El presupuesto nacional destinado aumentó mucho. Lo que no me animaría a decir es que mejoró la forma de asignar, que se gaste mejor. Si hay algo que no entiendo del Gobierno es que seguimos pidiendo préstamos en el exterior cuando en el Ministerio hay recursos suficientes para hacer todo lo que hace falta.
-Según estadísticas de asociaciones civiles médicas, la mayor cantidad de consultas médicas en la ciudad de Buenos Aires es de gente que no vive en la zona. ¿Hay alguna solución posible para este problema?
-Es más difícil de resolver, porque hay dos flujos, uno de provincia y otro del extranjero, hacia una ciudad que tiene una hipertrofia hospitalaria impresionante. Una solución sería desconcentrar la atención, con un mapa sanitario en el que se defina dónde se debe abrir. Pero para eso se requiere pactos entre el Ministerio de Salud y las provincias, a través del COFESA (Consejo Federal de Salud).
- ¿Cómo se explica que, según la OMS (Organización Mundial de la Salud), Argentina sea uno de los países que más invierte en salud pero en cuanto a eficacia sanitaria está por debajo de países como Perú o Paraguay?
- Argentina tiene con un sistema relativamente bueno, porque tiene bastante cobertura, muy buenos profesionales de salud, buenos medicamentos y muy buena tecnología para diagnóstico, pero ha tenido ineficiencias desde el punto de vista de las políticas de salud, organización y financiamiento. Al estar casi dos décadas sin políticas de salud, se está mejor, pero en cuanto a las tasas de morbilidad y de mortalidad no está arriba del resto de los países del continente como hace cuarenta años.
-¿Cuál es la proyección de la situación sanitaria de acá a diez o quince años?
-Yo veo tres escenarios. El primero es un modelo pasivo, sin reformas estructurales y segmentado. Una salud pública pobre que va a cubrir a los que no tienen nada y un segmento poderoso que va a comprar sus prestaciones en un mercado privado, cada vez más caro. En el medio de esas dos franjas, 80 mil crisis: un PMO irracional, obras sociales pobres que tercerizan y aumentan sus costos de transacción y obras sociales que funcionan bien, pero que se funden con cinco casos que no pueda cubrir.
El segundo escenario es el europeo: un sector público más racionalizado y en la medida en que eso pase ya se pone un piso de calidad que las obras sociales y las prepagas tienen que dar. El problema es que si no hay un compromiso de equidad y distribución entre el COFESA (Consejo Federal de Salud) y el MSN, sólo se cumpliría en las grandes ciudades.
El tercero es el ideal: el modelo regulado, es decir, una oferta pública bien organizada y con puentes entre lo público, la seguridad social y lo privado y un Ministerio de Salud con un rol rector que diga cómo se tiene que tratar cada enfermedad y hacerlo desde el sector público.
-¿No lo considera una utopía?
-Garantizo que no lo es, aunque requiere mucha voluntad política porque es un cambio estructural hacia todos los sectores. Si no se hace no es por incapacidad técnica o porque no se sepa lo que hay que hacer.

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Entre anuncios efectistas y esperanzas renovadas

El claro triunfo opositor sobre el oficialismo, por un lado del líder del Pro, Mauricio Macri, sobre el ministro de Educación, Daniel Filmus, en el ballotage por la jefatura del Gobierno porteño, y por otro, de la diputada del ARI, Fabiana Ríos, sobre el actual gobernador Hugo Cóccaro, en el ballotage por la jefatura de la provincia de Tierra del Fuego, ambos el pasado 24 de junio, terminó por definir la postulación de la senadora Cristina Fernández de Kirchner, como candidata presidencial de Frente para la Victoria. Con esta decisión, el presidente Néstor Kirchner, buscará seguir adelante con el proyecto de continuidad en el poder, dejando la puerta abierta a un tercer mandato K para el 2011. En tanto, el frente opositor alimenta sus esperanzas a un posible ballotage en octubre.
No son pocas las razones por la que el presidente dejó de lado la reelección, a pesar de que según la escuela peronista, “el poder no se entrega ni delega”. La primera era, quizás, mas palpable: si bien las encuestas oficiales lo dan por encima de Cristina en intención de voto, su imagen positiva, con el caso las sospechas de corrupción del caso Skanska, la crisis energética y la inflación en cada comienzo de mes, iba en franco descenso. La segunda, no tan esperada, fue la espalda que le dieron los electorados porteños y fueguinos. Estas dos derrotas se suman a la del ex gobernador Carlos Rovira en Misiones a fin del año pasado, a manos del obispo Joaquín Piña.
Ese repunte opositor, recuperando un espacio político y tal vez una mística que parecía perdida, mereció una rápida contraofensiva oficial. Y la carta utilizada fue la candidatura presidencial de la primera dama, que se oficializará el próximo 19 de julio (con la idea de la “concertación plural”, se habla de un radical K, el mendocino Julio Cobos, como vice). Con Cristina, el Gobierno buscará eclipsar ese cambio profundo anticipado por Macri y a su vez darle un poco de oxígeno al proyecto. Pero así como se supone que la senadora intentará mejorar aspectos de la gestión actual como las relaciones internacionales, también se cree que marcará con sus convicciones e identidad el poder ganado con sus propios votos.
Ante el anuncio oficialista, la oposición creció en optimismo. Es que una Cristina Kirchner con menos porcentaje de intención de votos que su esposo, dio lugar a ilusionarse con la llegada a un ballotage. Pero los distintos componentes de oposición tiene estrategias dispares. El ex ministro Ricardo López Murphy, aún sin el apoyo expreso de Mauricio Macri, busca el consenso entre las fuerzas opositoras, como único camino para la derrota oficial. Pero tanto la ex diputada Elisa Carrió como el ex ministro Roberto Lavagna, aún evitan hablar sobre el tema. La realidad indica que será tan difícil lograr el triunfo de cada uno por sus propios medios, como la idea de consensuar candidaturas entre fuerzas con poca capacidad de imposición y por otro lado con intereses y expectativas personales tan amplias como la de los distintos dirigentes que las integran.
Queda en duda el posible retorno del Néstor Kirchner para las elecciones de 2011. El lo niega, aunque para ese caso tendrá dos alternativas: la reelección de Cristina o un candidato de su ambiente. De todas maneras habrá que ver también si para aquella fecha la oposición no es bastante más que el impulso actual que le dieron Macri y Ríos.

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El periodismo en la era de la “tinellización crónica”

Como ocurrió con el caso María Soledad Morales y María Marta García Belsunce, la resolución de crímenes donde se presupone la participación política, vuelve en el caso Nora Dalmasso a mostrar una justicia ineficaz y lenta. En ese contexto, la mirada carnívora de los medios, crea su propia versión de la realidad midiéndola en puntos de rating, sin importar cuánto morbo abunde y cuanta ética y respeto por la vida privada escaseen.
El proceso judicial para esclarecer el crimen de Dalmasso en estos siete meses se ha caracterizado por el permanente cambio de ejes de la investigación, la debilidad de las pruebas y la interpretación dudosa de esas pruebas. Esta falta de información, y exceso de conjeturas han cooperado con la audacia inescrupulosa de los multimedios (se incluyen los blogs), que a lo largo de la investigación han ido saltando de los amantes múltiples y el juego sexual (o “hipoxifilia”) de la víctima a la homosexualidad y el incesto de Facundo Macarrón, su hijo y uno de los imputados, sin aportar nada al esclarecimiento del caso.
La Constitución nacional, en su artículo 19 garantiza el derecho a la intimidad donde señala: “Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios...”. Y el Código Civil lo reglamenta.
Será cuestión entonces de un nuevo debate sobre el rol de los medios e intentar poner serios límites a ese desplazamiento operado hacia una tinellización amarillista para evitar, como importante factor de influencia, seguir aportando a la pérdida de valores esenciales de la sociedad.

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Una definición porteña clave para octubre

Los 22 puntos de diferencia obtenidos por Mauricio Macri, respecto del segundo, Daniel Filmus, en la primera vuelta de los comicios porteños del domingo pasado, no sólo ubican al ingeniero como favorito para el ballottage del próximo 24 de junio, sino que lo convierten en el principal referente opositor al Gobierno. Por su parte el oficialismo buscará, luego de vencer al actual jefe comunal Jorge Telerman, y por ende a su aliada, la diputada Elisa Carrió, nacionalizar la campaña de su candidato para desestabilizar al líder del PRO y atraer al electorado mayor.
El gran porcentaje de votos, 45,6%, (ganó en todos los barrios), que ni el propio Macri esperaba, supera en ocho dígitos su perfomance en las elecciones de 2003 y mucho de este logro tiene que ver su acertada estrategia de campaña. Lejos de las polémicas y las agresiones, junto a su compañera de fórmula Gabriela Michetti, llevó adelante un bajo perfil y se mostró confiable y atento a los problemas cotidianos de los vecinos, como la inseguridad y el tránsito, a sabiendas de la acotada popularidad que tiene el Gobierno entre los porteños.
Bajo esta coyuntura, el liderazgo opositor de Macri y de su partido se abre a nivel comunal, con dominio en la Legislatura (28 de las 60 bancas), producto de los 15 diputados sumados tras la elección, y con una fuerte proyección provincial y nacional, con sendos candidatos a confirmar tanto para la gobernación de Buenos Aires (¿el ¿ex ingeniero? Blumberg?) como para la presidencial (¿López Murphy?) de octubre, sin dejar de lado su propia aspiración al sillón de Rivadavia para el 2011.
Daniel Filmus se prepara para el ballottage con cierto aire triunfalista. No es para menos, ya que logró el segundo lugar (23,8%) luego de una pobre intención de voto de comienzo de campaña. Sin dudas mucho tuvo que ver, mas allá de su propio desempeño, el respaldo político presidencial, y la coalición con el espacio Diálogo por Buenos Aires, que aportó al banquero Carlos Heller como candidato a vicejefe, y al ex jefe comunal, Aníbal Ibarra en una de las listas legislativas del oficialismo. El ex aliancista sumó más votos (14,5%) que la lista de Frente para la Victoria, con el ministro de Salud, Ginés González a la cabeza (10,7%) y significó una revancha y el retorno a un parlamento que hace poco más de un año votó su destitución por la tragedia de Cromañón.
Quizás el principal factor negativo de la derrota del actual jefe de Gobierno, Jorge Telerman, (tercero con el 20,7%) haya sido su ambigüedad. Dejado de lado por el Gobierno (sabida es su intención inicial de ser el candidato oficialista), se alió con la ex líder del ARI, Elisa Carrió, y se volvió opositor. A partir de allí devino una dura lucha dialéctica con el kirchnerismo, del que terminó ampliamente perjudicado. La caída del mandatario porteño, significó a su vez un duro traspié para las aspiraciones presidenciales de Carrió, ya que no habría sido tenida en cuenta por el electorado de la capital del país.
Otro de los que en un primer momento pareció salir perjudicado en su candidatura presidencial es el ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, quien evitó en un primer momento inclinarse por un candidato único (habló de Macri y Telerman). Consumada la victoria del presidente de Boca, no dudó en inclinarse por él en el ballottage, aunque aclaró que “sin pensar en octubre”. Sin embargo está claro que el líder del PRO le arrebató el protagonismo opositor.
De cara al ballottage, el escenario está planteado. Macri intenta seguir con la misma estrategia: sin arriesgar lo obtenido, sin polémicas y sobre todo regionalizada. Mientras que Filmus, con el Gobierno a sus espaldas, juega sus grandes cartas a la instalación de un debate ideológico y nacional, en el que se vea claramente dos proyectos bien opuestos, hasta desde lo ético, lo bueno y lo malo.
Quizás con la mente en esa maniobra ofensiva oficialista, y recostado en las encuestas que lo favorecen ampliamente, el líder del PRO evitó debatir por TV cara a cara con su oponente. Sea el motivo que fuere, la decisión, no deja de ser desacertada y repudiable desde el punto de vista democrático. A veces la intención de mostrarse indiferente ante una ofensa puede mezclarse con la indiferencia a mostrar proyectos posibles y concretos, más allá de una eficaz estrategia discursiva.
Por último, de la campaña “Mauricio es Macri” - entre otras- surgen varias preguntas: ¿Hasta qué punto beneficia a un hombre de perfil moderado y predispuesto a debatir ideas como Filmus, esta campaña sanguinaria? ¿Le sirve al Gobierno hablar del pasado? Más precisamente… ¿le conviene relacionar a Macri con el pasado neoliberal menemista? ¿Acaso tan lejos estaba Kirchner de Menem? ¿Tan lejos estaba del poder en los años noventa?
En fin, la verdad se sabrá en diez días, momento en que surgirán nuevos ganadores y perdedores. Aún se espera que mas allá de quien salga en la tapa del lunes, el que triunfe esta vez sea el propio electorado.


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El negocio del fracaso


-“Estoy cansado de fracasar. No quiero que, cuando muera, la gente me recuerde por las huellas de mis nalgas marcadas a fuego en este sillón”
-“Tenés razón. Deberíamos hacer algo. Algo grande”
-“¡Ya sé! Vamos a escalar el Monte Everest. Podríamos dejar las huellas de nuestras nalgas ahí”
-“Sí, sería una buena idea. Pero hay un problema. Vale sesenta mil dólares, y podríamos morir. De hecho… moriríamos”
-“Mmmm… sería mejor quedarnos en el sillón”
(Joey y Chandler, de la serie estadounidense Friends, sentados en un sillón de la cafetería Central Perk).


Puede que estos dos personajes hayan estado en el programa equivocado. Porque si el tema del fracaso hubiera salido dentro de la casa más famosa de Argentina, Gran Hermano, la solución salvadora la habrían encontrado a pocos metros: recostado en la biblioteca de acrílico, el libro del psicólogo devenido en pastor Bernardo Stamateas podría haberles abierto las puertas del éxito. Resultados Extraordinarios ofrece, a modo de receta de cocina, una decena de leyes que marcan el camino de los que triunfan. Porque son muchos los que buscan evitar el fracaso, pero si esa solución viene en formato didáctico mucho mejor. Es en ese punto el cual Stamateas intenta despegarse del resto de sus colegas: “Hay libros que dicen cosas obvias, porque todos sabemos que tenemos que vivir sin culpas y amarnos; el tema es cómo lograrlo”. No es poca la multitud de fieles detrás del objeto de “salvación”. Irva Sosa de Rosales, terapeuta y seguidora de los libros del género como un camino que eligió para resolver sus problemas, no ahorra elogios: “Stamateas es mi mentor y su libro me revolucionó la vida. La diferencia con los otros libros es que leerlo y poner en prácticas sus sugerencias da lo que dice el título, ‘resultados extraordinarios’, porque se aprende a tener una mirada diferente de la realidad.” En tanto, Luis Galmez, chileno, sostiene: “Resultados te orienta en cómo alcanzar esos sueños de una forma muy práctica, sin dar tantas vueltas. Va directo a lo que uno necesita y es una visión externa de ti mismo”. También están los protagonistas vivientes del “milagro”, como Martin Russo, humorista e imitador: “Tener sueños y metas, son principios que siempre estuvieron en mi vida, pero con este libro muchas cosas fueron reconfirmadas y aprendí muchísimas más. A partir de él, mi vida tomó una nueva dimensión. Tiene un resumen de todos los libros que leí sobre el tema.”
Pero así como hay creyentes, también hay agnósticos, como en la presentación del libro “Terapia de parejas, una mirada sistémica”, del psiquiatra y psicoterapeuta Omar Biscotti. Angela Quinteros Velásquez, colombiana, trabajadora social y colaboradora del autor, afirma: “El concepto de autoayuda se ha deteriorado. Hoy está muy en boga, el paso 1, paso 2, diferente a la concepción de autoayuda relacionada más a nivel grupal como estrategia metodológica aplicada en las ciencias sociales”. En este sentido, Viviana Menéndez, médica pediatra explica que “Terapia… tiene valor por su sólida conjunción teórica al alcance del público”, y respecto a la autoayuda reconoce que “se han bastardeado ciertas líneas teóricas por alguna supuesta llegada a un público masivo.”
En la mirada de los lectores de Biscotti también hay opiniones coincidentes. Andrés Martino, terapeuta, sostiene que “el libro de autoayuda sirve para orientar, delimitar situaciones o conflictos pero no tiene que estar dirigido a que el lector los pueda solucionar. El problema se resuelve desde otro ángulo, el del terapeuta”. Y sentencia: “El error es confundir autoayuda con autoterapia, algo que no existe.” En esa línea, Oscar Matiuswik, abogado, opina: “Terapia… que puede ser una guía, uno puede identificar determinadas situaciones pero es una lectura previa a una charla que puede llegar a tener con terapeutas o con quien haga las veces de, pero la ayuda de un tercero es imprescindible".
La polémica sobre la finalidad de los libros de autoayuda continúa. Lo único cierto e indiscutible es que mientras el fracaso y el éxito, la derrota y la victoria sigan estando en boca de todos, seguirán surgiendo quienes se hagan precisamente exitosos a costa de la desdicha ajena.
Colaboración especial: Magalí Costantino, Pablo Hernández y Facundo Cornejo

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Historias alrededor del Congreso

A propósito de los 101 años que se cumplen de la inauguración del Congreso Nacional, surge esta historia que merece ser contada. La Iglesia Regina Martyrum es la más cercana geográficamente al Palacio Legislativo. Ubicada en Hipólito Yriqoyen 2025 (ex Victoria), fue construída por los jesuitas entre 1870 y 1890 y a lo largo de su historia, dada esa cercanía, fue tanto testigo como víctima de los acontecimientos políticos y sociales que se sucedieron. Sin embargo este edificio guarda una anécdota muy particular digna de ser considerada por los fieles como un “milagro de Dios”.
En el año 1954, el sacerdote la Iglesia, perteneciente a la Conferencia de religiosos, había mandando a construir una estatua de mármol de la Virgen. Una vez terminada, decidió ofrecérsela a la Catedral de Buenos Aires, pero fue rechazada por una cuestión de espacio. Luego se la ofreció a las Iglesia de Santo Domingo y posteriormente a la de San Francisco pero también fue negada por el mismo motivo. Ante las negativas, el sacerdote decidió dejarla en Regina Martyrum. Meses más tarde, en la noche del 16 de Junio de 1955 y en represalia al bombardeo de la Plaza de Mayo por parte de miembros del Ejército, seguidores de Perón salieron a quemar todas las iglesias de la ciudad. Curiosamente (sobretodo por la mencionada cercanía al Congreso) Regina Martyrum fue la única Iglesia de todo el barrio del centro de Buenos Aires que no fue quemada. Nunca se supo por qué.

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Entre la tele y la sombrilla

Luego de otro año de lucha encarnizada por el lugar más alto en el rating en desmedro de cualquier viso de calidad existente, el verano televisivo lanzó con bombos y platillos (como si fuera necesario) el regreso del “programa del 2007”: Gran Hermano.
Nuevamente, el reclutamiento voluntario de, en esta oportunidad, 18 jóvenes en una casa por un centenar de días, en búsqueda de fama, dinero, en fin, en búsqueda… dispuestos a ser vistos por ojos nocturnos de un televidente devenido en voyeur, que sin debates aparentes en esta Argentina baila al compás de la sombrilla playera.
Como era de esperar, el rating, cuando de cosas poco reciclables se trata, inició paulatinamente su giro vertical hacia el cetro, y los programas de aire se fueron agarrando de eso. ¿Consecuencia? No importa el canal que fuese. El brother está ahí, y los debates se suceden, una y otra vez: sobre quién se va, quién se queda, quién juega, quien no.
No señores, ¿Para qué hablar del dengue, de las candidaturas, de las papeleras, de las inundaciones, de los accidentes de tránsito, de la violencia? No queda más tiempo, sólo para bailar el hit del verano.


Los nuevos "famosos"

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El humorista más serio del país


“Perdonen que entré así, atropellando”, dice mientras ingresa al escenario del Teatro Opera, a paso lento, con las manos en los bolsillos y la mirada perdida. La platea compuesta por un público de lo más heterogéneo lo recibe con las primeras risas y aplausos. Con “No me le afloje Garay”, un show caracterizado por la simpleza, ternura y sencillez, el mendocino Cacho Garay confirmó, a sala llena (nada menos que en la exigente calle Corrientes) y luego de seis años de trayectoria, que es un humorista consagrado y el más federal de la actualidad.
Su estilo es tan claro como propio: Hacer reír sin reírse, apoyado por gestos, voz suave y pausada de hombre de campo, silencios bien manejados, y acompañado por su figura alta y desgarbada, pelilarga cabellera y barba candado.
Con el acompañamiento musical del Miguel Paves y Coqui Miguez, durante dos horas Garay, que saltó a la fama luego de que en el 2000 ganara la final del “Show del Chiste” en Video Match, va de una anécdota a otra: de su infancia a su familia, su pasado de camionero y su primer viaje a Buenos Aires. “Qué risa”, remata, siempre con gesto serio.
En el medio, hubo lugar también para una voz femenina, la cantante salteña Irene Tapia, que con su tributo a Violeta Parra conquistó a todos. Pero el momento top del show lo protagonizó “el Chanchi”, el hijo de Garay de sólo tres años que apareció como patovica al ritmo de “Misión Imposible” y que luego de bailar cumbia villera y cantar como Mariachi, (lo que despertó suspiros de la platea femenina), fue sorprendido mientras imitaba a Piñón Fijo con la aparición del auténtico Piñón, quien se llevó una gran ovación.En fin, el show cerró en muchos aspectos, y la mejor muestra de ello fueron las carcajadas permanentes y los aplausos finales, lo que le demostraron al “ex camionero” Cacho Garay que sin lugar a dudas “va por buen camino”.

Julio 2006


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El cine en la dictadura

“Quiero un cine positivo, limpio, decente, cultural y no sólo industrial”, fue el mensaje de Miguel Paulino Tato, al asumir como interventor en el Ente de Calificación Cinematográfica en agosto de 1974. Fue el inicio de la censura. Un año y medio más tarde la producción nacional se restringió a largometrajes funcionales al régimen totalitario, y los filmes foráneos fueron fríamente cortados. Se prohibieron alrededor de 350 películas.
La política militar consistía en premiar con apoyo y dinero a aquellas películas que incluían: comedias familiares con personajes pobres pero soñadores y que mostraban una imagen positiva del régimen (“Comandos azules”(1979) de Emilio Vieria, “Amigos para la aventura” (1978), “Brigada en Acción” (1977) y “Dos locos en el aire” y “Dos locos en el aire” (1976) de Palito Ortega, “La mamá de la novia” (1978) de Enrique Carreras, y “La fiesta de todos” (1978), de Sergio Renán, entre otros directores cómplices); filmes donde había que convencer o exterminar al otro por la fuerza como “El Soltero” (1976) o “Y mañana serán hombres” (1978), de Carlos Borcoqsue hijo; y aquellas películas que hablaban de un pasado mítico, o !los viejos tiempos”, como “Así es la vida” (1976) y “Frutillas”(1979), de Enrique Carreras.
De la vereda de enfrente existió un cine contestatario que propuso aspectos críticos de la vida cotidiana e individual, entre las que figuran las prohibidas “Juan que reía” (1976), de Carlos Galletini, “Piedra Libre”, de Leopoldo Torre Nilsson, y “La naranja mecánica”, de Stanley Kubrick (se resistió a ser cortada) y las censuradas “Cinema Paradiso”, “Regreso sin Gloria”, (por su temática antimilitarista), “Missing”, de Costa Gavras, “Mamá cumple cien años”, de Carlos Saura, “Casanova”, de Fellini, y “Feos, Sucios y malos” de Ettore Scola.
Algunas se prohibieron y silenciaron, pero otras resistieron, desarrollando para ello metáforas del horror a través de historias contadas entrelíneas. Entre estas están “La parte del león” (1978), (permitido por ser formalmente un policial, pero con personajes llenos de ambición y rencor) y “Tiempo de Revancha” (1981), (un gremialista que simula ser mudo para ganarle al establishment), ambas de Adolfo Aristarain, y La isla (1979), de Alejandro Doria (personajes que se recluyen sin saber por qué).El fin de la Dictadura dejó como saldo dos cineastas desaparecidos, Raymundo Gleizer o Pablo Szir e innumerables ganas de hacer películas que relaten ya con un mensaje claro y directo y llenos de libertad, todo el terror pasado.



Cinema Paradiso, película censurada

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De la calle al primer mundo

“Ves cosas y dices, "¿Por qué?" Pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo, "¿Por qué no?"”. Cuando George Bernard Shaw, escritor irlandés, pensó esta frase, seguramente no lo hizo inspirado en Argentina, ni en los “sin techo” ni mucho menos en sus sueños. Sin embargo, sus palabras se instalan casi como un mensaje subyacente en “La otra copa”, el documental del joven realizador Damián Cukierkorn, que trata de la historia de un grupo de argentinos en situación de calle que les toca vivir una experiencia impensada en la realidad pero posible en los sueños: jugar un mundial de fútbol representando a su país.
Todo comienza en un frío día de otoño dentro de las instalaciones de la revista “Hecho en Bs. As”, (publicación que venden personas que viven en la calle), donde se les comunica a los vendedores la apertura de un taller de fútbol, con el fin, lejano aún, de poder llegar a participar por primera vez del "Homeless World Cup" o el “Campeonato de los "sin techo"”, a disputarse por espacio de una semana en las instalaciones de un colegio en Gotemburgo, Suecia, cuatro meses después.
A partir de ahí, se inicia un recorrido por distintas situaciones, todas con una intensa carga emocional. Y es que en verdad, no pasa por alto ver a un puñado de hombres de distintas edades y estado físico, muchos sin ropa apropiada, entrenarse con las mismas ganas que la que salen a vender su revista; como tampoco observar luego esa mezcla de tristeza, desilusión e impotencia, primero de quienes quedan fuera de la lista de los que viajan y después de la mayoría, que por falta de partidas de nacimientos o por antecedentes penales ven por terminado sus sueños.
Tan sólo tres son los que finalmente viajan: Sergio, de 25 años, Omar de 27 y Rubén de 42, y lo que sigue con ellos es aún más interesante, sea el mundial la excusa, porque lo rico siempre está en lo paralelo: el asombro del primer viaje en avión, el encuentro con “otro mundo” y el contacto con “pares” de diversos orígenes, todo a partir de las vivencias de estos tres personajes tan distintos uno del otro, que sin quererlo cumplen un rol determinado: el “vivo y ganador”, el “simpático y perdedor” y el “callado y pensativo”.
El desempeño demostrado en un mundial lleno de pasión termina siendo meritorio, pero de los momentos mas destacados el que sin duda queda en la retina del espectador, es “ese” soñado por muchos futboleros en la niñez: cantar el himno con la camiseta argentina en un pecho inflado de orgullo. En fin, tal vez sin buscarlo, el documental permite la reflexión de que ni la falta de oportunidades, ni la realidad, por más dura que sea, pueden desterrar a los sueños. Porque en definitiva, es la posibilidad de realizar un sueño lo que hace que la vida sea interesante.

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Pasión burrera: La vida al galope

Sangre de pato! (¡Atorrante!), Avivate fratte mío, te vas a morir de frío, si no aprendés a escabiar. Despertate, andá un poco a las carreras y a la farra milonguera a bailarte un buen gotán...”, cantó alguna vez Edmundo Rivero en "Te lo digo por tu bien". “…Garconnire, carreras, timbas, copetines de viciosos, y cariños pasajeros, besos falsos de mujer; todo enterré en el olvido del pasado bullicioso... “, compuso Celedonio Flores para su tango “Tengo miedo”.
El tango, la timba, las carreras, la milonga, la farra, son aólo algunos que han ido siempre de la mano y componentes indiscutibles de la identidad del porteño desde comienzos del siglo XX. El paso del tiempo y sus circunstancias supieron atentar contra ese modo de ser y de vida; sin embargo, hay pasiones que resisten al "ya no ser" y se mantienen vigentes. En pleno corazón de Buenos Aires se puede encontrar uno de esos monumentos a la resistencia: El Hipódromo Argentino de Palermo.
Este predio de Av. del Libertador 4101, es desde ya 131 años de vida uno de los principales refugios del turf. Si bien la popularidad no es la de otras épocas (le ha ocurrido también en cierto modo al tango), sigue manteniendo fieles seguidores, los “burreros”, que en su gran mayoría peinan canas o directamente ya no se peinan.
Pero el Hipódromo versión 2007 no solo está compuesta por gente de turf: posibles efectos de mercado permitieron no sólo la continua asistencia de extranjeros que vienen como parte de sus “city tours”, sino también la incorporación hace cuatro años de máquinas tragamonedas, producto de la privatización del hipódromo en 1992, que alentó la llegada de un nuevo público más heterogéneo.
Un día de reunión por Palermo
Quienes sólo van a buscar suerte en las salas de Slots, ingresarán por la entrada de mitad de cuadra del Hipódromo, caminarán la alfombra roja y su recorrido finalizará ya sea en los subsuelos de la Tribunal Oficial, la Tribuna Especial o en la Confitería Paris.
En cambio, los aficionados al turf que asisten a un día de “reunión” (así llamado al programa de carreras) cumplirán obligadamente otro itinerario. La entrada es por la esquina de Av. Del Libertador y Dorrego, previa adquisición de la revista-guía con el programa oficial de la fecha, las estadísticas y las posibles “fijas”. Traspasado el molinete, el siguiente camino es hacia los “Boxes de Exhibición”, el lugar donde previa a la carrera los caballos recorren la “redonda” (se pasean en ronda como modelos en pasarela) y el público puede observar detenidamente cuál “pura sangre” está en mejores condiciones físicas. Vale detenerse a mirar de reojo la importancia que el burrero la da a este momento, agudizando su ojo clínico como si estuvieran analizando las curvas de las modelos en un desfile de Giordano.
La previa
“Próxima Carrera, Premio CADEAUX, sobre 1500 metros…” se escucha desde los altoparlantes. Los diminutos jinetes montan los caballos, ingresan a la pista de arena y se dirigen lentamente hacia las gateras. Es la hora de apostar. La gente se acerca en las distintas ventanillas de apuestas distribuídas entre las tribunas y patios, a la vista de todos. Algunos se guiarán por instinto, o simplemente por amor al juego. Otros, en cambio, se mandan con seguridad, ya sea por sus propios conocimientos de antaño, por los datos de las últimas perfomances de los “pingos” o por recomendación de aquellos personajes “que se las saben todas”, porteñismo puro, propio de las “Aguafuertes” de Arlt.
La suma mínima de la apuesta es de l o 2 pesos dependiendo del tipo de jugada. Los precavidos se atienen a ese valor; los confiados no vacilan en abrir su billetera y extraer sus 20 o 50 pesos sólo para empezar.
Una vez entregados a la diosa fortuna, es el momento de acercarse a las tribunas a la espera del comienzo. Hay tres para elegir, todas de exquisito estilo francés: la Tribuna Oficial, el Paddock y la Especial. Desde la Oficial, a la altura del disco de llegada, hay ubicaciones para todos los gustos: en los mismos escalones, en los coquetos bancos rodeados de jardín es al pie de la tribuna, desde adentro del edificio cómodamente sentados con vista panorámica y televisor (símil palco de la “Bombonera”), o directamente al borde de la pista, para presenciar el emocionante final.
¡¡¡¡Laaaarrrrrrgarooonnnnn!!!!
El relator ya lo anunció. El espectáculo ha comenzado y la
expectativa y la emoción aumentan con el avance metro a
metro de los competidores. Resulta difícil unificar los
comportamientos del público: Unos caminan de un lado al otro; otros se persignan. Unos no paran de alentar; otros se congelan frente a los monitores. Unos se pelean por los prismáticos; otros se arreglan estirando su cuello como jirafas.
Faltando escasos metros para el final, los que palpitan el triunfo ya preparan sus gargantas para gritar y alentar con los brazos en alto como un gol de campeonato, y los que
perciben la derrota, comienzan a esbozar su mejor gesto de resignación.
“Cien metros finales!, sigue firme primero el 9 con ventaja sobre el 10, por afuera tercero el 7, medio cuerpo el 4 y cruzaron el disco!!!!!!
“Vamoooosss Jacinto, viejo y peludo nomás! 1!! En el final, en medio del griterío se escucha el aliento de un “burrero” victorioso clase 1940, dedicado a Jacinto Herrera, jockey del caballo ganador. Sin esperar un segundo, el flamante apostador ingresa al interior del edificio en en busca de su recompensa. Pero no se retirará del Hipódromo; no contento con lo ganado, regresa a la ventanilla a redoblar su apuesta para la próxima carrera.
“Hay gente que no tiene control, y no sabe parar”, comenta por lo bajo una señora, a metros de ahí, cómodamente sentada en los asientos que da a la pista. Con su voz que denota años de fumadora, agrega: “Vengo siempre con mi marido, y siempre apuesto, pero cuando la mano viene mal, ya no insisto”. Es sólo un comentario de los muchos que abundan en la media hora que separa una carrera de otra en este sector elegido por muchos, sobretodo en épocas de frío o lluvia. La edad promedio de sus ocupantes no baja de los 65 años y basta con cerrar los ojos para imaginar que los diálogos pertenecen a alguna tarde de reunión hípica pero de los años 30:~¿Y Tito, como vas? ¿Ganaste algo”?; ‘¿Viste que bien River? ¡Cómo le ganaron a los brasucas!”; ¿Hoy juega el Rojo, no?; “¿Vas para la milonga esta noche?”
Fútbol, carreras, tango se entremezclan una y otra vez...
La media vuelta
Los treinta minutos de rigor ya han pasado y ya se aproxima la decimosegunda. La ilusión se renueva. Las luces ya se encendieron hace rato, la temperatura bajó pero la velada seguirá hasta pasadas las 22, momento en que marcará el final de la reunión. Llegada esa instancia, nuevamente se abrirán dos realidades distintas. Algunos se irán contentos con buena guita en los bolsillos y las ganas de prolongar con amigos el festejo en alguna milonga; otros en cambio retornarán a sus hogares, insultando y diciendo con toda la bronca: “¡¡Basta de carreras!! ¡¡Se acabó la tiraba!!”; pero al mismo tiempo, preso incurable de esa ambigüedad que como fiel porteño guarda en sus entrañas, dejará encendida la llama de la pasión y terminará por sentenciar a lo Gardel: “... pero si algún pingo llega a ser fija el domingo, yo me juego entero ¡qué le voy a hacer!...


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Monólogo gallego sobre la superstición

Hola, ante todo quiero decirles que llevo años investigando sobre el tema, y la conclusión a la que he llegado es que todos, absolutamente todos, sin excepción, somos supersticiosos.
Lo que pasa es que hay supersticiosos de dos tipos: los supersticiosos porque sí, y los supersticiosos por si acaso. Seguro que han escuchado decir esto a alguien: “Yo no soy supersticioso, ¡pero cuando veo un gato negro me cruzo de acera! ¡Por si acaso!”. ¿Cómo que “por si acaso”? Eso es como si un tío dice: “Esta noche no voy a salir a ligar, me quedo en casa leyendo, pero me voy a poner un condón, por si acaso”. Pues entre “por si acaso” y “por si acaso” vivimos esclavizados por las supersticiones. Todos hemos recibido esa carta en la que nos avisan de que, si no mandamos una pesetas a diez personas, nos pueden pasar cosas terribles. Y al principio piensas: “Qué chorrada...” Pero luego empiezas a leer: María José Brizuelas rompió la cadena y a los pocos días su marido perdió un brazo y ella cogió una enfermedad desconocida y le tuvieron que arrancar los dientes.. Vaya. Y sigues leyendo: Alejandro Alberto de Venezuela rompió la carta, y un día que iba por tabaco, su casa se incendió con todos sus seres queridos dentro. No se salvó ni uno. Así que mandas las cartas “por si acaso”. “Por si acaso” también tocamos madera cuando queremos tener buena suerte... Pues, que me van a perdonar, pero en este caso se comprueba claramente que las supersticiones son falsas, porque si esto fuese verdad, se notaría en ciertas profesiones. Ahí están los carpinteros, toda la vida tocando madera, ¡tendría que irles a todos de puta madre!
Además en el caso de que algunas supersticiones se cumpliesen, combinándolas bien, podrías ir escapando. Levantarte con el pie izquierdo da mala suerte, ¿no?. Pero pisar una mierda da buena suerte: pues está claro lo que hay que hacer: ¡cagar al lado de la cama! ¿Y cuando alguien tira la sal en la mesa? Todo el mundo: - ¡Haaaaalaaaa, has tirado la sal! Y enseguida te dice: - Rápido! Tira un puñado por encima del hombro, que se va la mala suerte. Y digo yo, ¿quién se inventará todo esto de las supersticiones? ¿quién fue el primer tío que, “por si acaso”, le cortó la pata a un conejo y se la metió en el bolsillo a ver si le daba suerte? Que yo me pregunto: ¿a cuántos animales tuvo que mutilar el psicópata este hasta decidirse por la pata de conejo?
Los que se aprovechan de todo esto son los fabricantes de amuletos, que nos endilgan todos los productos con defecto de fábrica añadiéndoles la expresión “de la suerte”: - Jefe, estos llaveros con forma de corazón nos han salido más bien como castañas. - Vale, pues haremos..... ¡castañas de la suerte! Oye, y ese año no puedes salir de casa sin tu castaña de la suerte. Y si no, ¿por qué se creen que hay que comerse doce uvas en Nochevieja aunque a nadie le apetezcan? Porque son “uvas de la suerte”. Yo creo que esta fórmula la deberían usar para otras cosas. - Paco, te he puesto los cuernos pero son “cuernos de la suerte”. - ¡Qué ilusión! ¡De la suerte! ¡Gracias cariño! La vida sería más fácil, ¿se imaginan? Habría impuestos de la suerte, contratos basura de la suerte, la bomba atómica de la suerte... Una maravilla. Que, por cierto, si se fijan, no existen supersticiones modernas: de ascensores, aviones o Internet. Todas son antiguas. Todas hablan de escaleras, gatos, o de paraguas. Yo creo que ya va siendo hora de crear las supersticiones del siglo XXI. Por ejemplo, si al hacer la compra te cruzas con unos tomates transgénicos, como no te tomes inmediatamente un yogur con bífidos activos, ¡tendrás un año de coitus interruptus! Aunque bien pensado, antes de crear supersticiones nuevas, habría que perfeccionar las que ya existen, que tienen muchos cabos sueltos: si se te rompe un espejo, son siete años de mala suerte. ¿Y si el espejo es de aumento? Encontrarse una herradura da buena suerte ¿Y si te encuentras trece? O cuando se dice que a quien le caiga el ramo de la novia será el próximo en casarse. ¿Y si le llega al cura? ¿qué hace? ¿rematar de cabeza? Si te mira un tuerto da mala suerte. ¿Y si te miran dos? ¿Es doble mala suerte, o es como si te mirase un tío normal? ¿Y si un tuerto mira a un gato negro? ¿Quién sale peor parado? En fin, queda claro, las supersticiones son absurdas... De todas maneras, tengan cuidado… por si acaso.


La autora, según el aporte de un lector, es Verónica Forqué.


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La cama

Si en el marco de una encuesta mundial, los ciudadanos tuviesen que elegir su mueble preferido dentro de los muchos que habitan su “hogar dulce hogar”, sin duda alguna muchos se inclinarían por la cama. Y no solamente por ser un armazón compuesto por un elástico de hierro o madera, con una cabecera y un colchón cómodo, que sirve para conciliar el sueño. Sino que, mas allá de eso, este “invento milenario” fue adquiriendo en cada región y en cada época una multiplicidad de formas, características y funciones que le dan su verdadera importancia.
En sus comienzos, allá por los años XVI y XI a.C, en las ciudades de Persia, Egipto y Babilonia, estos receptáculos tenían un rebuscado pie decorado con tallas, dorados e incrustaciones. No poseían cabecera, excepto un apoyo. A finales del Siglo I después de Cristo, se extendieron en Europa versiones más sencillas de camas. Pero de todas maneras, el “lecho” era un lujo de las clases sociales más altas. En las mansiones y castillos de los nobles las camas estaban en las salas y se usaban como divanes durante el día. Para lograr una habitación dentro de otra, protegida de insectos y corrientes de aire, se implementaron los doseles, con pesadas cortinas laterales, y de acuerdo a la ornamentación, la riqueza del bordado y las piedras preciosas de estos cortinados, indicaban la posición social de los dueños. Hacia el S. XV entre la realeza, las camas alcanzaron proporciones enormes. Más adelante fueron haciéndose de telas más livianas y con mayor sencillez.
La gente “común” comenzó a usarlas, pero fueron del tipo de camas-armarios cerradas con puertas, costumbre que perduró en las familias humildes hasta avanzado el siglo XIX. Y los más pobres usaban jergones en el suelo.
En el S. XVIII se usaron distintos tipos de maderas para la fabricación de camas para los nobles: nogal, caoba, roble, finamente talladas. Luis XIV por ejemplo, poseía 413 camas de todas variedades!!. Los franceses introdujeron hacia fines de este mismo siglo, los armazones de hierro. Las camas se comenzaron a hacer en serie y se fueron popularizando.
Hacia 1930, el diván, es decir, la cama actual, sin doseles y cortinajes, rápidamente se popularizó, y se fabricó en series y en distintos materiales y modelos, imperando la comodidad, sencillez y sobriedad de los diseños. Y se utilizan también las camas sobrepuestas o marineras, para ahorrar espacio.
En cuanto a esa especie de bolsa rectangular llamado colchón o “futón”, también varió con el tiempo ya que en diferentes momentos fue relleno de lana, pluma, cerda, o con resortes, muelles, de aire, de agua, de goma-espuma, etc. cerrado por todos lados, y de tamaño proporcionado para dormir sobre él.
Por último no podemos dejar de lado las variadas funciones que fue adquiriendo más allá del clásico “reposo”. En la actualidad se observa que:
- Todos podemos pasar por las tres etapas biológicas en una cama. Podemos nacer, reproducir y hasta morir en una cama.
- En una cama practicamos el ocio, nos divertimos e innovamos, ya sea solos o en pareja
- Expresamos todas nuestra emociones con mas naturalidad, sobretodo el llanto
- También la usamos como excusa. Acaso quien no dijo alguna vez “estoy en cama, no puedo ir”. O con mezcla de orgullo, placer, y asombro “ ¡¡Me dejó de cama!!”
- Puede ser un marco de unión y reconciliación como de ruptura y venganza en las parejas
- Pero lo mejor es que en la cama nos atrevemos a soñar y crear y a madurar nuestras mejores ideas. Estamos inconscientemente quizás formándonos como personas.
Por todo esto la cama, por su historia, y por sus “historias” no es sólo un simple “mueblecito” más. Fiel testigo de nuestras más crueles y ocultas verdades... que ocurriría si pudiera hablar?

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Magia en los subtes

No es Copperfield, tampoco Emmanuel; tampoco ganó ningún campeonato mundial en su rubro. Se llama Daniel Agustín Quinteros, es mago desde hace cuatro años y su escenario son los vagones de la línea D de subtes. Allí, tres veces por semana, este simpático tucumano de 26 años despliega un show muy particular: al conjunto de trucos le agrega un discurso claro y con sentido, que deja un público antes indiferente, sonriente pero también pensativo.
“La iniciativa de este show es causar un pequeño estímulo a través de las palabras e ilusiones”, explica Quinteros con un lenguaje locuaz y un carisma de oficio. “La magia es un pretexto para tirar mi mensaje, y romper las formas individualistas que lleva la gente para empezar a pensar en sociedad; abrirles la mente y hacerles ver que existe una razón colectiva.” Para lograrlo, Daniel encontró el lugar indicado: “En el subte la gente viaja sin paisaje externo, tensionada, ideal para aparecer y plantear mis pensamientos porque nadie puede escapar y ser indiferente.”
Daniel cuenta que no estudió magia: “Tenía un amigo que sabía un par de juegos y el resto algunos los compré y otros los inventé”. Así, este vendedor de ilusiones y papá de un nene de cinco años afirma: “Me va bien dentro de todo, porque aparte también trabajo en un bar los fines de semana; laburo poco tiempo porque no quiero ser un autómata, y si bien por ahora mi hijo y mi novia no viven conmigo por una cuestión habitacional, al menos me alcanza para mantenerlos.”
Guarda en su mente un gran proyecto futuro: “Llenar un teatro, con una obra que estoy escribiendo”; pero hay algo que añora antes que nada: “Quiero que esto que hago en el subte, con el mensaje que intento dejar, quede como un buen show under y que años más tarde todo el mundo diga: ¿Te acordás del mago del subte?”.
 

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Un pequeño mundo de contrastes

El día gris y lluvioso no fue el compañero ideal de visita. Pero en Mataderos, la Feria de los domingos es sagrada. La gente desde los más diversos orígenes dijo presente y contribuyó a que este popular espacio de 20 años de vida adquiera un microclima especial y lleno de contrastes.
Iniciar el recorrido por la Av. De los Corrales o la Av. Lisandro De la Torre, es indistinto. Lo regional, lo tradicional de nuestras tierras comienza a filtrarse por los sentidos desde los primeros pasos: Las múltiples artesanías, los hombres vestidos de gaucho, el olorcito a las empanadas recién horneadas, y una zamba de Cafrune de fondo hacen notorio esa mezcla entre el campo y la ciudad. En el medio, el elemento foráneo aportado por los turistas, y así, la confluencia de idiomas y tonos que por momentos convierte al monumento al Resero, el corazón de la Feria, en una especie de Torre de Babel. Por allá, una simpática yanki tratando de entender a un vendedor cómo hizo su cuadro; del otro lado, una nórdica que no para de probarse carteras; mas para acá dos italianos fascinados por los cuchillos y dos chilenas comparando culturas; en el puestito de comida, un español comiendo tamales; y como si algo faltara, un chino que observa, pero apoyado en la puerta de su supermercado…
De repente, la lluvia cesa y se arma el clásico baile. Los gauchos y las “chinas”, se mueven con alegría, y en medio de los turistas y sus cámaras, un negro senegalés de larga túnica, como recién venido de un ritual de su tribu, mira con extrañeza la danza (¿comparando?) y sonríe con ganas al momento del zapateo de un octogenario bailarín.
Cuando llega el momento de la izada de bandera al ritmo de “Aurora”, las gotas vuelven a caer como queriendo adueñarse de la tarde; será en vano, a esa altura ya nada podrá logrará desteñir tanto color.

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El pibe de la otra belleza

Puede que para los patrones culturales de estos tiempos, Carlitos no sea considerado un ícono de la belleza. Su 1.73, su morfología rústica, su cuello adornado con una larga cicatriz (producto de una quemadura con agua hirviendo cuando era bebé) y una dentadura muy poco visitada por un dentista hablan por sí solo. Pero a este pibe de 22 años y de sonrisa franca e ingenua, nacido en el humilde y peligroso barrio Ejército de Los Andes, mas conocido como "Fuerte Apache", poco le importa. Cuentan que un entrenador de las inferiores de Boca Juniors le ofreció operarse la cicatriz, pero él lo rechazó porque eso le impediría jugar entre 4 y 6 meses. “Ni loco puedo estar tanto tiempo sin tocar una pelota”, dijo. Y hoy reafirma: “No me haría nada. Siempre que pasa algo, es por algo. Si Dios me puso así, no me lo cambio.” Toda una declaración de principios. Es que para Carlitos Tevez, un futbolista con tantos pergaminos en su haber y tantos por hacer, la belleza como él la entiende pasa por otro lado, si bien tuvo su momento de “cuento de hadas” con una modelo. Carlitos siempre es Carlitos, esté donde esté: conserva sus amistades de la infancia, con los que ha conformado un grupo de cumbia (“Piola Vago”) que él mismo promociona y banca; no olvida sus raíces, y los quiere muy cerca, como en el pasado mundial de Alemania, cuando llevó a todo su clan para que lo acompañe, y hace poco “para proteger a Vanesa y a Flopi”, novia e hija, dejó atrás una situación conflictiva en Brasil para seguir su carrera en Inglaterra. Su pasarela parece ser la vida y en particular la cancha de fútbol, reducto donde expone sus máximos dones, que hasta los propios modelos de Piñeyro envidian: su coraje y su talento, que contagia a los que lo buscan como espejo, y por lo que todo hincha argentino se identifica.
No es un ícono de la belleza, es cierto, pero después de todo… ¿no dijo alguna vez Francis Bacon que “no hay belleza perfecta que no tenga alguna rareza en sus proporciones?.”

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