Entrevista: “La reforma en la salud no es una cuestión de recursos o capacidad, sino de voluntad”

Federico Tobar es consultor Internacional en Políticas Sanitarias y especialista en Economía de la materia. Fue jefe de Gabinete del Ministerio de Salud de la Nación durante el 2002, donde impulsó los programas de Emergencia Sanitaria y Remediar. Desde su experiencia, el coautor del libro “La salud de los argentinos”, analiza la realidad del sistema sanitario nacional, elogia los alcances de sus programas y critica la pasividad del gobierno actual.

- Aceptó ser funcionario del Gobierno de Eduardo Duhalde en el contexto de un país en crisis. ¿Que lo llevó a tomar esa decisión?
- Con el actual ministro de Salud (Ginés González García) ya veníamos investigando sobre reformas en el sector, así que cuando recibí su llamado para armar el plan de emergencia, era la oportunidad de poder aplicarlas. Y no me equivoqué, porque en seis meses Salud rebrotó, al mejorar la atención primaria y la distribución gratuita de medicamentos con el plan Remediar. Creo que de la historia de las políticas de salud en Argentina, fue la que tuvo más impacto inmediato.
- ¿Cuáles fueron los cambios entre ese momento y el actual?
- Se pasó de un Gobierno donde había participación y consenso entre todos los sectores de la sociedad, a otro que cerró cualquier vía de diálogo y que por cuestiones políticas no realizó las reformas estructurales en salud que se esperaba.
- ¿Cuáles serían esas reformas?
- Una de ellas sería abandonar el modelo hospitalo-céntrico - donde el centro es el hospital – y darle más espacio a la atención primaria de la salud, que es donde se debe hacer la prevención. Buenos Aires es la ciudad del mundo con mayor estructura hospitalaria - 33 hospitales - pero cuenta con sólo 30 centros de atención primaria (CAP). San Pablo, que es cuatro veces Buenos Aires tiene 800 CAP y 16 hospitales. Otras reformas serían que las obras sociales financien la cobertura de su afiliado en base a una cápita ajustada, proporcional a lo que cuesta darle su cobertura médica, y la creación de un seguro nacional que cubra a todos los argentinos en las enfermedades catastróficas, tengan o no cobertura. Estas dos últimas medidas lograrían una mayor competitividad entre las obras sociales y prepagas y éstas se ocuparían también de proveer salud además de facturar.
-¿Cómo está el tema del presupuesto del Estado en Salud?
-El presupuesto nacional destinado aumentó mucho. Lo que no me animaría a decir es que mejoró la forma de asignar, que se gaste mejor. Si hay algo que no entiendo del Gobierno es que seguimos pidiendo préstamos en el exterior cuando en el Ministerio hay recursos suficientes para hacer todo lo que hace falta.
-Según estadísticas de asociaciones civiles médicas, la mayor cantidad de consultas médicas en la ciudad de Buenos Aires es de gente que no vive en la zona. ¿Hay alguna solución posible para este problema?
-Es más difícil de resolver, porque hay dos flujos, uno de provincia y otro del extranjero, hacia una ciudad que tiene una hipertrofia hospitalaria impresionante. Una solución sería desconcentrar la atención, con un mapa sanitario en el que se defina dónde se debe abrir. Pero para eso se requiere pactos entre el Ministerio de Salud y las provincias, a través del COFESA (Consejo Federal de Salud).
- ¿Cómo se explica que, según la OMS (Organización Mundial de la Salud), Argentina sea uno de los países que más invierte en salud pero en cuanto a eficacia sanitaria está por debajo de países como Perú o Paraguay?
- Argentina tiene con un sistema relativamente bueno, porque tiene bastante cobertura, muy buenos profesionales de salud, buenos medicamentos y muy buena tecnología para diagnóstico, pero ha tenido ineficiencias desde el punto de vista de las políticas de salud, organización y financiamiento. Al estar casi dos décadas sin políticas de salud, se está mejor, pero en cuanto a las tasas de morbilidad y de mortalidad no está arriba del resto de los países del continente como hace cuarenta años.
-¿Cuál es la proyección de la situación sanitaria de acá a diez o quince años?
-Yo veo tres escenarios. El primero es un modelo pasivo, sin reformas estructurales y segmentado. Una salud pública pobre que va a cubrir a los que no tienen nada y un segmento poderoso que va a comprar sus prestaciones en un mercado privado, cada vez más caro. En el medio de esas dos franjas, 80 mil crisis: un PMO irracional, obras sociales pobres que tercerizan y aumentan sus costos de transacción y obras sociales que funcionan bien, pero que se funden con cinco casos que no pueda cubrir.
El segundo escenario es el europeo: un sector público más racionalizado y en la medida en que eso pase ya se pone un piso de calidad que las obras sociales y las prepagas tienen que dar. El problema es que si no hay un compromiso de equidad y distribución entre el COFESA (Consejo Federal de Salud) y el MSN, sólo se cumpliría en las grandes ciudades.
El tercero es el ideal: el modelo regulado, es decir, una oferta pública bien organizada y con puentes entre lo público, la seguridad social y lo privado y un Ministerio de Salud con un rol rector que diga cómo se tiene que tratar cada enfermedad y hacerlo desde el sector público.
-¿No lo considera una utopía?
-Garantizo que no lo es, aunque requiere mucha voluntad política porque es un cambio estructural hacia todos los sectores. Si no se hace no es por incapacidad técnica o porque no se sepa lo que hay que hacer.

1 comentarios:

longge dijo...

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