Federico Tobar es consultor Internacional en Políticas Sanitarias y especialista en Economía de la materia. Fue jefe de Gabinete del Ministerio de Salud de la Nación durante el 2002, donde impulsó los programas de Emergencia Sanitaria y Remediar. Desde su experiencia, el coautor del libro “La salud de los argentinos”, analiza la realidad del sistema sanitario nacional, elogia los alcances de sus programas y critica la pasividad del gobierno actual.
- Aceptó ser funcionario del Gobierno de Eduardo Duhalde en el contexto de un país en crisis. ¿Que lo llevó a tomar esa decisión?
- Con el actual ministro de Salud (Ginés González García) ya veníamos investigando sobre reformas en el sector, así que cuando recibí su llamado para armar el plan de emergencia, era la oportunidad de poder aplicarlas. Y no me equivoqué, porque en seis meses Salud rebrotó, al mejorar la atención primaria y la distribución gratuita de medicamentos con el plan Remediar. Creo que de la historia de las políticas de salud en Argentina, fue la que tuvo más impacto inmediato.
- ¿Cuáles fueron los cambios entre ese momento y el actual?
- Se pasó de un Gobierno donde había participación y consenso entre todos los sectores de la sociedad, a otro que cerró cualquier vía de diálogo y que por cuestiones políticas no realizó las reformas estructurales en salud que se esperaba.
- ¿Cuáles serían esas reformas?
- Una de ellas sería abandonar el modelo hospitalo-céntrico - donde el centro es el hospital – y darle más espacio a la atención primaria de la salud, que es donde se debe hacer la prevención. Buenos Aires es la ciudad del mundo con mayor estructura hospitalaria - 33 hospitales - pero cuenta con sólo 30 centros de atención primaria (CAP). San Pablo, que es cuatro veces Buenos Aires tiene 800 CAP y 16 hospitales. Otras reformas serían que las obras sociales financien la cobertura de su afiliado en base a una cápita ajustada, proporcional a lo que cuesta darle su cobertura médica, y la creación de un seguro nacional que cubra a todos los argentinos en las enfermedades catastróficas, tengan o no cobertura. Estas dos últimas medidas lograrían una mayor competitividad entre las obras sociales y prepagas y éstas se ocuparían también de proveer salud además de facturar.
-¿Cómo está el tema del presupuesto del Estado en Salud?
-El presupuesto nacional destinado aumentó mucho. Lo que no me animaría a decir es que mejoró la forma de asignar, que se gaste mejor. Si hay algo que no entiendo del Gobierno es que seguimos pidiendo préstamos en el exterior cuando en el Ministerio hay recursos suficientes para hacer todo lo que hace falta.
-Según estadísticas de asociaciones civiles médicas, la mayor cantidad de consultas médicas en la ciudad de Buenos Aires es de gente que no vive en la zona. ¿Hay alguna solución posible para este problema?
-Es más difícil de resolver, porque hay dos flujos, uno de provincia y otro del extranjero, hacia una ciudad que tiene una hipertrofia hospitalaria impresionante. Una solución sería desconcentrar la atención, con un mapa sanitario en el que se defina dónde se debe abrir. Pero para eso se requiere pactos entre el Ministerio de Salud y las provincias, a través del COFESA (Consejo Federal de Salud).
- ¿Cómo se explica que, según la OMS (Organización Mundial de la Salud), Argentina sea uno de los países que más invierte en salud pero en cuanto a eficacia sanitaria está por debajo de países como Perú o Paraguay?
- Argentina tiene con un sistema relativamente bueno, porque tiene bastante cobertura, muy buenos profesionales de salud, buenos medicamentos y muy buena tecnología para diagnóstico, pero ha tenido ineficiencias desde el punto de vista de las políticas de salud, organización y financiamiento. Al estar casi dos décadas sin políticas de salud, se está mejor, pero en cuanto a las tasas de morbilidad y de mortalidad no está arriba del resto de los países del continente como hace cuarenta años.
-¿Cuál es la proyección de la situación sanitaria de acá a diez o quince años?
-Yo veo tres escenarios. El primero es un modelo pasivo, sin reformas estructurales y segmentado. Una salud pública pobre que va a cubrir a los que no tienen nada y un segmento poderoso que va a comprar sus prestaciones en un mercado privado, cada vez más caro. En el medio de esas dos franjas, 80 mil crisis: un PMO irracional, obras sociales pobres que tercerizan y aumentan sus costos de transacción y obras sociales que funcionan bien, pero que se funden con cinco casos que no pueda cubrir.
El segundo escenario es el europeo: un sector público más racionalizado y en la medida en que eso pase ya se pone un piso de calidad que las obras sociales y las prepagas tienen que dar. El problema es que si no hay un compromiso de equidad y distribución entre el COFESA (Consejo Federal de Salud) y el MSN, sólo se cumpliría en las grandes ciudades.
El tercero es el ideal: el modelo regulado, es decir, una oferta pública bien organizada y con puentes entre lo público, la seguridad social y lo privado y un Ministerio de Salud con un rol rector que diga cómo se tiene que tratar cada enfermedad y hacerlo desde el sector público.
-¿No lo considera una utopía?
-Garantizo que no lo es, aunque requiere mucha voluntad política porque es un cambio estructural hacia todos los sectores. Si no se hace no es por incapacidad técnica o porque no se sepa lo que hay que hacer.
09 julio 2007
04 julio 2007
Entre anuncios efectistas y esperanzas renovadas
El claro triunfo opositor sobre el oficialismo, por un lado del líder del Pro, Mauricio Macri, sobre el ministro de Educación, Daniel Filmus, en el ballotage por la jefatura del Gobierno porteño, y por otro, de la diputada del ARI, Fabiana Ríos, sobre el actual gobernador Hugo Cóccaro, en el
ballotage por la jefatura de la provincia de Tierra del Fuego, ambos el pasado 24 de junio, terminó por definir la postulación de la senadora Cristina Fernández de Kirchner, como candidata presidencial de Frente para la Victoria. Con esta decisión, el presidente Néstor Kirchner, buscará seguir adelante con el proyecto de continuidad en el poder, dejando la puerta abierta a un tercer mandato K para el 2011. En tanto, el frente opositor alimenta sus esperanzas a un posible ballotage en octubre.
No son pocas las razones por la que el presidente dejó de lado la reelección, a pesar de que según la escuela peronista, “el poder no se entrega ni delega”. La primera era, quizás, mas palpable: si bien las encuestas oficiales lo dan por encima de Cristina en intención de voto, su imagen positiva, con el caso las sospechas de corrupción del caso Skanska, la crisis energética y la inflación en cada comienzo de mes, iba en franco descenso. La segunda, no tan esperada, fue la espalda que le dieron los electorados porteños y fueguinos. Estas dos derrotas se suman a la del ex gobernador Carlos Rovira en Misiones a fin del año pasado, a manos del obispo Joaquín Piña.
Ese repunte opositor, recuperando un espacio político y tal vez una mística que parecía perdida, mereció una rápida contraofensiva oficial. Y la carta utilizada fue la candidatura presidencial de la primera dama, que se oficializará el próximo 19 de julio (con la idea de la “concertación plural”, se habla de un radical K, el mendocino Julio Cobos, como vice). Con Cristina, el Gobierno buscará eclipsar ese cambio profundo anticipado por Macri y a su vez darle un poco de oxígeno al proyecto. Pero así como se supone que la senadora intentará mejorar aspectos de la gestión actual como las relaciones internacionales, también se cree que marcará con sus convicciones e identidad el poder ganado con sus propios votos.
Ante el anuncio oficialista, la oposición creció en optimismo. Es que una Cristina Kirchner con menos porcentaje de intención de votos que su esposo, dio lugar a ilusionarse con la llegada a un ballotage. Pero los distintos componentes de oposición tiene estrategias dispares. El ex ministro Ricardo López Murphy, aún sin el apoyo expreso de Mauricio Macri, busca el consenso entre las fuerzas opositoras, como único camino para la derrota oficial. Pero tanto la ex diputada Elisa Carrió como el ex ministro Roberto Lavagna, aún evitan hablar sobre el tema. La realidad indica que será tan difícil lograr el triunfo de cada uno por sus propios medios, como la idea de consensuar candidaturas entre fuerzas con poca capacidad de imposición y por otro lado con intereses y expectativas personales tan amplias como la de los distintos dirigentes que las integran.
Queda en duda el posible retorno del Néstor Kirchner para las elecciones de 2011. El lo niega, aunque para ese caso tendrá dos alternativas: la reelección de Cristina o un candidato de su ambiente. De todas maneras habrá que ver también si para aquella fecha la oposición no es bastante más que el impulso actual que le dieron Macri y Ríos.
ballotage por la jefatura de la provincia de Tierra del Fuego, ambos el pasado 24 de junio, terminó por definir la postulación de la senadora Cristina Fernández de Kirchner, como candidata presidencial de Frente para la Victoria. Con esta decisión, el presidente Néstor Kirchner, buscará seguir adelante con el proyecto de continuidad en el poder, dejando la puerta abierta a un tercer mandato K para el 2011. En tanto, el frente opositor alimenta sus esperanzas a un posible ballotage en octubre.No son pocas las razones por la que el presidente dejó de lado la reelección, a pesar de que según la escuela peronista, “el poder no se entrega ni delega”. La primera era, quizás, mas palpable: si bien las encuestas oficiales lo dan por encima de Cristina en intención de voto, su imagen positiva, con el caso las sospechas de corrupción del caso Skanska, la crisis energética y la inflación en cada comienzo de mes, iba en franco descenso. La segunda, no tan esperada, fue la espalda que le dieron los electorados porteños y fueguinos. Estas dos derrotas se suman a la del ex gobernador Carlos Rovira en Misiones a fin del año pasado, a manos del obispo Joaquín Piña.
Ese repunte opositor, recuperando un espacio político y tal vez una mística que parecía perdida, mereció una rápida contraofensiva oficial. Y la carta utilizada fue la candidatura presidencial de la primera dama, que se oficializará el próximo 19 de julio (con la idea de la “concertación plural”, se habla de un radical K, el mendocino Julio Cobos, como vice). Con Cristina, el Gobierno buscará eclipsar ese cambio profundo anticipado por Macri y a su vez darle un poco de oxígeno al proyecto. Pero así como se supone que la senadora intentará mejorar aspectos de la gestión actual como las relaciones internacionales, también se cree que marcará con sus convicciones e identidad el poder ganado con sus propios votos.
Ante el anuncio oficialista, la oposición creció en optimismo. Es que una Cristina Kirchner con menos porcentaje de intención de votos que su esposo, dio lugar a ilusionarse con la llegada a un ballotage. Pero los distintos componentes de oposición tiene estrategias dispares. El ex ministro Ricardo López Murphy, aún sin el apoyo expreso de Mauricio Macri, busca el consenso entre las fuerzas opositoras, como único camino para la derrota oficial. Pero tanto la ex diputada Elisa Carrió como el ex ministro Roberto Lavagna, aún evitan hablar sobre el tema. La realidad indica que será tan difícil lograr el triunfo de cada uno por sus propios medios, como la idea de consensuar candidaturas entre fuerzas con poca capacidad de imposición y por otro lado con intereses y expectativas personales tan amplias como la de los distintos dirigentes que las integran.Queda en duda el posible retorno del Néstor Kirchner para las elecciones de 2011. El lo niega, aunque para ese caso tendrá dos alternativas: la reelección de Cristina o un candidato de su ambiente. De todas maneras habrá que ver también si para aquella fecha la oposición no es bastante más que el impulso actual que le dieron Macri y Ríos.
El periodismo en la era de la “tinellización crónica”
Como ocurrió con el caso María Soledad Morales y María Marta García Belsunce, la resolución de crímenes donde se presupone la participación política, vuelve en el caso Nora Dalmasso a mostrar una justicia ineficaz y lenta. En ese contexto, la mirada carnívora de los medios, crea su propia versión de la realidad midiéndola en puntos de rating, sin importar cuánto morbo abunde y cuanta ética y respeto por la vida privada escaseen.
El proceso judicial para esclarecer el crimen de Dalmasso en estos siete meses se ha caracterizado por el permanente cambio de ejes de la investigación, la debilidad de las pruebas y la interpretación dudosa de esas pruebas. Esta falta de información, y exceso de conjeturas han cooperado con la audacia inescrupulosa de los multimedios (se incluyen los blogs), que a lo largo de la investigación han ido saltando de los amantes múltiples y el juego sexual (o “hipoxifilia”) de la víctima a la homosexualidad y el incesto de Facundo Macarrón, su hijo y uno de los imputados, sin aportar nada al esclarecimiento del caso.
La Constitución nacional, en su artículo 19 garantiza el derecho a la intimidad donde señala: “Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios...”. Y el Código Civil lo reglamenta.
Será cuestión entonces de un nuevo debate sobre el rol de los medios e intentar poner serios límites a ese desplazamiento operado hacia una tinellización amarillista para evitar, como importante factor de influencia, seguir aportando a la pérdida de valores esenciales de la sociedad.
El proceso judicial para esclarecer el crimen de Dalmasso en estos siete meses se ha caracterizado por el permanente cambio de ejes de la investigación, la debilidad de las pruebas y la interpretación dudosa de esas pruebas. Esta falta de información, y exceso de conjeturas han cooperado con la audacia inescrupulosa de los multimedios (se incluyen los blogs), que a lo largo de la investigación han ido saltando de los amantes múltiples y el juego sexual (o “hipoxifilia”) de la víctima a la homosexualidad y el incesto de Facundo Macarrón, su hijo y uno de los imputados, sin aportar nada al esclarecimiento del caso.La Constitución nacional, en su artículo 19 garantiza el derecho a la intimidad donde señala: “Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios...”. Y el Código Civil lo reglamenta.
Será cuestión entonces de un nuevo debate sobre el rol de los medios e intentar poner serios límites a ese desplazamiento operado hacia una tinellización amarillista para evitar, como importante factor de influencia, seguir aportando a la pérdida de valores esenciales de la sociedad.
14 junio 2007
Una definición porteña clave para octubre
Los 22 puntos de diferencia obtenidos por Mauricio Macri, respecto del segundo, Daniel Filmus, en la primera vuelta de los comicios porteños del domingo pasado, no sólo ubican al ingeniero como favorito para el ballottage del próximo 24 de junio, sino que lo convierten en el principal referente opositor al Gobierno. Por su parte el oficialismo buscará, luego de vencer al actual jefe comunal Jorge Telerman, y por ende a su aliada, la diputada Elisa Carrió, nacionalizar la campaña de su candidato para desestabilizar al líder del PRO y atraer al electorado mayor.
El gran porcentaje de votos, 45,6%, (ganó en todos los barrios), que ni el propio Macri esperaba, supera en ocho dígitos su perfomance en las elecciones de 2003 y mucho de este logro tiene que ver su acertada estrategia de campaña. Lejos de las polémicas y las agresiones, junto a su compañera de fórmula Gabriela Michetti, llevó adelante un bajo perfil y se mostró confiable y atento a los problemas cotidianos de los vecinos, como la inseguridad y el tránsito, a sabiendas de la acotada popularidad que tiene el Gobierno entre los porteños.
Bajo esta coyuntura, el liderazgo opositor de Macri y de su partido se abre a nivel comunal, con dominio en la Legislatura (28 de las 60 bancas), producto de los 15 diputados sumados tras la elección, y con una fuerte proyección provincial y nacional, con sendos candidatos a confirmar tanto para la gobernación de Buenos Aires (¿el ¿ex ingeniero? Blumberg?) como para la presidencial (¿López Murphy?) de octubre, sin dejar de lado su propia aspiración al sillón de Rivadavia para el 2011.
Daniel Filmus se prepara para el ballottage con cierto aire triunfalista. No es para menos, ya que logró el segundo lugar (23,8%) luego de una pobre intención de voto de comienzo de campaña. Sin dudas mucho tuvo que ver, mas allá de su propio desempeño, el respaldo político presidencial, y la coalición con el espacio Diálogo por Buenos Aires, que aportó al banquero Carlos Heller como candidato a vicejefe, y al ex jefe comunal, Aníbal Ibarra en una de las listas legislativas del oficialismo. El ex aliancista sumó más votos (14,5%) que la lista de Frente para la Victoria, con el ministro de Salud, Ginés González a la cabeza (10,7%) y significó una revancha y el retorno a un parlamento que hace poco más de un año votó su destitución por la tragedia de Cromañón.
Quizás el principal factor negativo de la derrota del actual jefe de Gobierno, Jorge Telerman, (tercero con el 20,7%) haya sido su ambigüedad. Dejado de lado por el Gobierno (sabida es su intención inicial de ser el candidato oficialista), se alió con la ex líder del ARI, Elisa Carrió, y se volvió opositor. A partir de allí devino una dura lucha dialéctica con el kirchnerismo, del que terminó ampliamente perjudicado. La caída del mandatario porteño, significó a su vez un duro traspié para las aspiraciones presidenciales de Carrió, ya que no habría sido tenida en cuenta por el electorado de la capital del país.
Otro de los que en un primer momento pareció salir perjudicado en su candidatura presidencial es el ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, quien evitó en un primer momento inclinarse por un candidato único (habló de Macri y Telerman). Consumada la victoria del presidente de Boca, no dudó en inclinarse por él en el ballottage, aunque aclaró que “sin pensar en octubre”. Sin embargo está claro que el líder del PRO le arrebató el protagonismo opositor.
De cara al ballottage, el escenario está planteado. Macri intenta seguir con la misma estrategia: sin arriesgar lo obtenido, sin polémicas y sobre todo regionalizada. Mientras que Filmus, con el Gobierno a sus espaldas, juega sus grandes cartas a la instalación de un debate ideológico y nacional, en el que se vea claramente dos proyectos bien opuestos, hasta desde lo ético, lo bueno y lo malo.
Quizás con la mente en esa maniobra ofensiva oficialista, y recostado en las encuestas que lo favorecen ampliamente, el líder del PRO evitó debatir por TV cara a cara con su oponente. Sea el motivo que fuere, la decisión, no deja de ser desacertada y repudiable desde el punto de vista democrático. A veces la intención de mostrarse indiferente ante una ofensa puede mezclarse con la indiferencia a mostrar proyectos posibles y concretos, más allá de una eficaz estrategia discursiva.
Por último, de la campaña “Mauricio es Macri” - entre otras- surgen varias preguntas: ¿Hasta qué punto beneficia a un hombre de perfil moderado y predispuesto a debatir ideas como Filmus, esta campaña sanguinaria? ¿Le sirve al Gobierno hablar del pasado? Más precisamente… ¿le conviene relacionar a Macri con el pasado neoliberal menemista? ¿Acaso tan lejos estaba Kirchner de Menem? ¿Tan lejos estaba del poder en los años noventa?
En fin, la verdad se sabrá en diez días, momento en que surgirán nuevos ganadores y perdedores. Aún se espera que mas allá de quien salga en la tapa del lunes, el que triunfe esta vez sea el propio electorado.
El gran porcentaje de votos, 45,6%, (ganó en todos los barrios), que ni el propio Macri esperaba, supera en ocho dígitos su perfomance en las elecciones de 2003 y mucho de este logro tiene que ver su acertada estrategia de campaña. Lejos de las polémicas y las agresiones, junto a su compañera de fórmula Gabriela Michetti, llevó adelante un bajo perfil y se mostró confiable y atento a los problemas cotidianos de los vecinos, como la inseguridad y el tránsito, a sabiendas de la acotada popularidad que tiene el Gobierno entre los porteños.
Bajo esta coyuntura, el liderazgo opositor de Macri y de su partido se abre a nivel comunal, con dominio en la Legislatura (28 de las 60 bancas), producto de los 15 diputados sumados tras la elección, y con una fuerte proyección provincial y nacional, con sendos candidatos a confirmar tanto para la gobernación de Buenos Aires (¿el ¿ex ingeniero? Blumberg?) como para la presidencial (¿López Murphy?) de octubre, sin dejar de lado su propia aspiración al sillón de Rivadavia para el 2011.
Daniel Filmus se prepara para el ballottage con cierto aire triunfalista. No es para menos, ya que logró el segundo lugar (23,8%) luego de una pobre intención de voto de comienzo de campaña. Sin dudas mucho tuvo que ver, mas allá de su propio desempeño, el respaldo político presidencial, y la coalición con el espacio Diálogo por Buenos Aires, que aportó al banquero Carlos Heller como candidato a vicejefe, y al ex jefe comunal, Aníbal Ibarra en una de las listas legislativas del oficialismo. El ex aliancista sumó más votos (14,5%) que la lista de Frente para la Victoria, con el ministro de Salud, Ginés González a la cabeza (10,7%) y significó una revancha y el retorno a un parlamento que hace poco más de un año votó su destitución por la tragedia de Cromañón.
Quizás el principal factor negativo de la derrota del actual jefe de Gobierno, Jorge Telerman, (tercero con el 20,7%) haya sido su ambigüedad. Dejado de lado por el Gobierno (sabida es su intención inicial de ser el candidato oficialista), se alió con la ex líder del ARI, Elisa Carrió, y se volvió opositor. A partir de allí devino una dura lucha dialéctica con el kirchnerismo, del que terminó ampliamente perjudicado. La caída del mandatario porteño, significó a su vez un duro traspié para las aspiraciones presidenciales de Carrió, ya que no habría sido tenida en cuenta por el electorado de la capital del país.
Otro de los que en un primer momento pareció salir perjudicado en su candidatura presidencial es el ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, quien evitó en un primer momento inclinarse por un candidato único (habló de Macri y Telerman). Consumada la victoria del presidente de Boca, no dudó en inclinarse por él en el ballottage, aunque aclaró que “sin pensar en octubre”. Sin embargo está claro que el líder del PRO le arrebató el protagonismo opositor.
De cara al ballottage, el escenario está planteado. Macri intenta seguir con la misma estrategia: sin arriesgar lo obtenido, sin polémicas y sobre todo regionalizada. Mientras que Filmus, con el Gobierno a sus espaldas, juega sus grandes cartas a la instalación de un debate ideológico y nacional, en el que se vea claramente dos proyectos bien opuestos, hasta desde lo ético, lo bueno y lo malo.
Quizás con la mente en esa maniobra ofensiva oficialista, y recostado en las encuestas que lo favorecen ampliamente, el líder del PRO evitó debatir por TV cara a cara con su oponente. Sea el motivo que fuere, la decisión, no deja de ser desacertada y repudiable desde el punto de vista democrático. A veces la intención de mostrarse indiferente ante una ofensa puede mezclarse con la indiferencia a mostrar proyectos posibles y concretos, más allá de una eficaz estrategia discursiva.
Por último, de la campaña “Mauricio es Macri” - entre otras- surgen varias preguntas: ¿Hasta qué punto beneficia a un hombre de perfil moderado y predispuesto a debatir ideas como Filmus, esta campaña sanguinaria? ¿Le sirve al Gobierno hablar del pasado? Más precisamente… ¿le conviene relacionar a Macri con el pasado neoliberal menemista? ¿Acaso tan lejos estaba Kirchner de Menem? ¿Tan lejos estaba del poder en los años noventa?
En fin, la verdad se sabrá en diez días, momento en que surgirán nuevos ganadores y perdedores. Aún se espera que mas allá de quien salga en la tapa del lunes, el que triunfe esta vez sea el propio electorado.
14 mayo 2007
El negocio del fracaso
-“Estoy cansado de fracasar. No quiero que, cuando muera, la gente me recuerde por las huellas de mis nalgas marcadas a fuego en este sillón”
-“Tenés razón. Deberíamos hacer algo. Algo grande”
-“¡Ya sé! Vamos a escalar el Monte Everest. Podríamos dejar las huellas de nuestras nalgas ahí”
-“Sí, sería una buena idea. Pero hay un problema. Vale sesenta mil dólares, y podríamos morir. De hecho… moriríamos”
-“Mmmm… sería mejor quedarnos en el sillón”
(Joey y Chandler, de la serie estadounidense Friends, sentados en un sillón de la cafetería Central Perk).
Puede que estos dos personajes hayan estado en el programa equivocado. Porque si el tema del fracaso hubiera salido dentro de la casa más famosa de Argentina, Gran Hermano, la solución salvadora la habrían encontrado a pocos metros: recostado en la biblioteca de acrílico, el libro del psicólogo devenido en pastor Bernardo Stamateas podría haberles abierto las puertas del éxito. Resultados Extraordinarios ofrece, a modo de receta de cocina, una decena de leyes que marcan el camino de los que triunfan. Porque son muchos los que buscan evitar el fracaso, pero si esa solución viene en formato didáctico mucho mejor. Es en ese punto el cual Stamateas intenta despegarse del resto de sus colegas: “Hay libros que dicen cosas obvias, porque todos sabemos que tenemos que vivir sin culpas y amarnos; el tema es cómo lograrlo”. No es poca la multitud de fieles detrás del objeto de “salvación”. Irva Sosa de Rosales, terapeuta y seguidora de los libros del género como un camino que eligió para resolver sus problemas, no ahorra elogios: “Stamateas es mi mentor y su libro me revolucionó la vida. La diferencia con los otros libros es que leerlo y poner en prácticas sus sugerencias da lo que dice el título, ‘resultados extraordinarios’, porque se aprende a tener una mirada diferente de la realidad.” En tanto, Luis Galmez, chileno, sostiene: “Resultados te orienta en cómo alcanzar esos sueños de una forma muy práctica, sin dar tantas vueltas. Va directo a lo que uno necesita y es una visión externa de ti mismo”. También están los protagonistas vivientes del “milagro”, como Martin Russo, humorista e imitador: “Tener sueños y metas, son principios que siempre estuvieron en mi vida, pero con este libro muchas cosas fueron reconfirmadas y aprendí muchísimas más. A partir de él, mi vida tomó una nueva dimensión. Tiene un resumen de todos los libros que leí sobre el tema.”
-“Tenés razón. Deberíamos hacer algo. Algo grande”
-“¡Ya sé! Vamos a escalar el Monte Everest. Podríamos dejar las huellas de nuestras nalgas ahí”
-“Sí, sería una buena idea. Pero hay un problema. Vale sesenta mil dólares, y podríamos morir. De hecho… moriríamos”
-“Mmmm… sería mejor quedarnos en el sillón”
(Joey y Chandler, de la serie estadounidense Friends, sentados en un sillón de la cafetería Central Perk).
Puede que estos dos personajes hayan estado en el programa equivocado. Porque si el tema del fracaso hubiera salido dentro de la casa más famosa de Argentina, Gran Hermano, la solución salvadora la habrían encontrado a pocos metros: recostado en la biblioteca de acrílico, el libro del psicólogo devenido en pastor Bernardo Stamateas podría haberles abierto las puertas del éxito. Resultados Extraordinarios ofrece, a modo de receta de cocina, una decena de leyes que marcan el camino de los que triunfan. Porque son muchos los que buscan evitar el fracaso, pero si esa solución viene en formato didáctico mucho mejor. Es en ese punto el cual Stamateas intenta despegarse del resto de sus colegas: “Hay libros que dicen cosas obvias, porque todos sabemos que tenemos que vivir sin culpas y amarnos; el tema es cómo lograrlo”. No es poca la multitud de fieles detrás del objeto de “salvación”. Irva Sosa de Rosales, terapeuta y seguidora de los libros del género como un camino que eligió para resolver sus problemas, no ahorra elogios: “Stamateas es mi mentor y su libro me revolucionó la vida. La diferencia con los otros libros es que leerlo y poner en prácticas sus sugerencias da lo que dice el título, ‘resultados extraordinarios’, porque se aprende a tener una mirada diferente de la realidad.” En tanto, Luis Galmez, chileno, sostiene: “Resultados te orienta en cómo alcanzar esos sueños de una forma muy práctica, sin dar tantas vueltas. Va directo a lo que uno necesita y es una visión externa de ti mismo”. También están los protagonistas vivientes del “milagro”, como Martin Russo, humorista e imitador: “Tener sueños y metas, son principios que siempre estuvieron en mi vida, pero con este libro muchas cosas fueron reconfirmadas y aprendí muchísimas más. A partir de él, mi vida tomó una nueva dimensión. Tiene un resumen de todos los libros que leí sobre el tema.”
Pero así como hay creyentes, también hay agnósticos, como en la presentación del libro “Terapia de parejas, una mirada sistémica”, del psiquiatra y psicoterapeuta Omar Biscotti. Angela Quinteros Velásquez, colombiana, trabajadora social y colaboradora del autor, afirma: “El concepto de autoayuda se ha deteriorado. Hoy está muy en boga, el paso 1, paso 2, diferente a la concepción de autoayuda relacionada más a nivel grupal como estrategia metodológica aplicada en las ciencias sociales”. En este sentido, Viviana Menéndez, médica pediatra explica que “Terapia… tiene valor por su sólida conjunción teórica al alcance del público”, y respecto a la autoayuda reconoce que “se han bastardeado ciertas líneas teóricas por alguna supuesta llegada a un público masivo.”
En la mirada de los lectores de Biscotti también hay opiniones coincidentes. Andrés Martino, terapeuta, sostiene que “el libro de autoayuda sirve para orientar, delimitar situaciones o conflictos pero no tiene que estar dirigido a que el lector los pueda solucionar. El problema se resuelve desde otro ángulo, el del terapeuta”. Y sentencia: “El error es confundir autoayuda con autoterapia, algo que no existe.” En esa línea, Oscar Matiuswik, abogado, opina: “Terapia… que puede ser una guía, uno puede identificar determinadas situaciones pero es una lectura previa a una charla que puede llegar a tener con terapeutas o con quien haga las veces de, pero la ayuda de un tercero es imprescindible".
La polémica sobre la finalidad de los libros de autoayuda continúa. Lo único cierto e indiscutible es que mientras el fracaso y el éxito, la derrota y la victoria sigan estando en boca de todos, seguirán surgiendo quienes se hagan precisamente exitosos a costa de la desdicha ajena.
En la mirada de los lectores de Biscotti también hay opiniones coincidentes. Andrés Martino, terapeuta, sostiene que “el libro de autoayuda sirve para orientar, delimitar situaciones o conflictos pero no tiene que estar dirigido a que el lector los pueda solucionar. El problema se resuelve desde otro ángulo, el del terapeuta”. Y sentencia: “El error es confundir autoayuda con autoterapia, algo que no existe.” En esa línea, Oscar Matiuswik, abogado, opina: “Terapia… que puede ser una guía, uno puede identificar determinadas situaciones pero es una lectura previa a una charla que puede llegar a tener con terapeutas o con quien haga las veces de, pero la ayuda de un tercero es imprescindible".
La polémica sobre la finalidad de los libros de autoayuda continúa. Lo único cierto e indiscutible es que mientras el fracaso y el éxito, la derrota y la victoria sigan estando en boca de todos, seguirán surgiendo quienes se hagan precisamente exitosos a costa de la desdicha ajena.
Colaboración especial: Magalí Costantino, Pablo Hernández y Facundo Cornejo
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