Mostrando entradas con la etiqueta Historia argentina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historia argentina. Mostrar todas las entradas

12 septiembre 2010

El Pozo de Banfield, Espacio de la Memoria


249 personas torturadas; 97 de ellas aún desaparecidas. Ese es el triste saldo de uno de los tantos centros clandestinos de detención existentes durante la última dictadura militar argentina:  el Pozo de Banfield.

El próximo jueves 16, en una fecha en la que se conmemora el 34º aniversario de "La Noche de los Lápices", este lugar hasta ahora en abandono se convertirá en un Espacio de la Memoria, la Verdad y la Justicia.

Bienvenida esta decisión del Estado argentino de recuperar este sitio que encierra una historia oscura y dolorosa pero no por ello merecedora del más impune olvido.

28 mayo 2010

Postales del Bicentenario argentino

Fueron momentos inolvidables. No se recuerda haber visto en la historia argentina tanta gente congregada por cinco días consecutivos en un radio de ocho cuadras. Las cifras oficiales indican que 6 millones de personas de distintas edades y orígenes se acercaron hasta el Obelisco y la Plaza de Mayo para disfrutar de la fiesta del Bicentenario.

Hubo shows y atractivos para todos los gustos y el resultado pudo verse en el rostro de los presentes: felicidad plena, alegría de compartir un mismo sentimiento patriótico, lejos de cualquier inclinación religiosa, moral, política, cultural, sexual y deportiva.

Que este acontecimiento no se olvide nunca jamás, y pueda repetirse en muchos momentos futuros. No tanto la congregación de gente, como sí el respeto y tolerancia al prójimo, la alegría de verse como un pueblo unido mas allá de las diferencias, el amor hacia su bandera y su patria.

Una verdadera lección para la clase política poseedora de un egoísmo y soberbia en apariencia incurables.















18 noviembre 2009

Noche de los Museos 2009. La cultura brilló en la oscuridad

Desde las 20 hs. del día sábado 14 de noviembre hasta las 2hs. del domingo se celebró la sexta edición de La noche de los museos, un evento cultural organizado por el Ministerio de Cultura porteño, que cada año suma más adeptos. En esta oportunidad, según estimaciones oficiales, unas 480 mil personas visitaron con entrada libre y gratuita algunos de los 150 espacios públicos y privados de la Ciudad de Buenos Aires, 80 mil más que en 2008.

Hubo varias novedades, entre ellas, la inclusión de 35 museos más que en la edición anterior, la proyección fílmica en distintos espacios de Mosaico criollo, una serie piezas del cine mudo argentino realizadas a principios del siglo pasado, y como parte del lema de este año, "Cultura bajo la luna" la incorporación de música en vivo en el lugar principal del evento, la Dirección General de Museos, en Costanera Sur.

Hoja de ruta en mano, el Comunicador Digital realizó su propio recorrido cultural.

La juventud dijo presente

El primer lugar visitado fue la Dirección General de Museos. A unas cuadras de ahí, una Av. de los Italianos oscura y silenciosa no parecía dar visos de fiesta alguna. Pero claro, era cuestión de tiempo y distancia. En el horizonte, una imponente luz comenzaba a dar señales de vida. Y vaya si la había. Frente al edificio, lookeado como un castillo de Medio Oriente, yacía una multitud que se repartía entre una larga cola para entrar, a un costado sobre la vereda, y aquellos que sólo venían a escuchar buena música, ubicados en la calle y en la plazoleta frente a la entrada.

Adentro del museo había varias cosas para disfrutar, entre ellas la proyección de Sucesos argentinos, un compiliado de noticias de la Buenos Aires de antaño, musicalizada por la cantautora Juana Molina. Pero afuera, el entretenimiento no era menor. Dos videowalls entatégicamente ubicados, proyectaban imágenes al ritmo de la música del DJ de turno.





Fue el escen
ario ideal para los jóvenes, porteños y extranjeros. De repente, la calle se convirtió en una disco, bajo una noche primaveral.



La historia que no se escucha

La siguiente parada fue en el Museo Histórico Nacional, en San Telmo. Allí, las primeras fotos sacadas en el país de próceres y extraños se robaron las mayores miradas de los presentes. Sin embargo, otra gran atraccción fue la proyección de algunas de las cintas mudas de Mosaico Criollo, entre ellas el único registro fílmico del ex presidente Bartolomé Mitre -visitando el propio museo-



y las operaciones del Dr. Alejandro Posadas, documento pionero de la ciencia médica mundial, aunque, eso sí, y con advertencia mediante, no apto para impresionables.



La cultura del mundo en un mismo lugar

El último recorrido fue en Retiro. Allí se encuentra el Museo Nacional de la Inmigración, ubicado en lo que llegó a ser el antiguo hotel de Inmigrantes.

La variedad d
e atractivos para los visitantes se extendió por todo el complejo. Ya en el jardín del Museo, la gastronomía típica de varios países, cerveza artesanal incluida, seducía a más de uno. Así, caminar por cada puesto era recorrer de alguna manera parte del mundo. Las tonadas e idiomas de vendedores y comensales, se entremezclaban una y otra vez. "¿Tú sabes dónde está el sector de Puerto Rico?, preguntaba una morena, mientras a un costado un turista mexicano degustaba un taco.

Cruzando el jardín, en la entrada del edificio, diferentes grupos de danzas de otras tierras ofrecían su show.



En el interior, además de los distintos atractivos relacionados a los primeros inmigrantes que llegaron al país, también yacía un escenario, donde se podía presenciar minirecitales en vivo. Y en el tercer piso, se podían disfrutar películas relacionadas con la temática del Museo.

Camino a la salida, y con los últimos sonidos de los tambores de "Tumba La Ta", la cara de los visitantes no era otra que satisfacción. No quedaban dudas. Bajo un cielo oscuro, la cultura había brillado una vez más, expandiendo sus múltiples matices por toda la ciudad.




02 abril 2009

Muerte de Alfonsín. Y la casa se sintió vacía...

Hacía mucho tiempo que no se veía en Buenos Aires tantas manifiestaciones de profundo afecto y dolor hacia una figura política como ocurrió con el ex presidente argentino Raúl Ricardo Alfonsín. Su fallecimiento el martes pasado, movilizó a todos los argentinos. Más de sesenta mil personas pasaron entre el miércoles y jueves por la capilla ardiente del Congreso Nacional donde se realizó el velatorio y otras tantas las que acompañaron sus restos al cementerio de la Recoleta.
No faltaron razones para explicar un sentimiento que superó banderías políticas, posturas religiosas y barreras generacionales.
Alfonsín fue el primer presidente democrático luego de siete años de la peor dictadura militar de la historia argentina (si en verdad existe alguna que no lo sea). En su figura se recostaron todos los sueños contenidos de paz, libertad y justicia. Y él respondió como pudo, con armas nobles como capacidad de liderazgo, tolerancia, honestidad, lealtad partidaria y profundas convicciones políticas.

Uno de los discursos más recordados de Alfonsín, en medio de un levantamiento militar en abril de 1987.

Pero no alcanzó. La pesada herencia recibida (entre la que se destaca una deuda externa de 46 mil millones de dólares) y varios desaciertos económicos -como el Plan Austral- originaron una situación de hiperinflación insostenible, y esta situación sumada a las fuertes presiones de distintos sectores - sindicales y militares- obligaron a su abdicación antes de tiempo.
Es verdad. Su gobierno resultó un fracaso. Aquella utopía de una democracia "que come, cura y educa" al pueblo -tal cual pregonaba en sus discursos- nunca se cumplió (mas aún, es una cuenta pendiente en toda América Latina). Ni tampoco -opinión personal- su figura está a la altura de un prócer como José de San Martín, tal cual se escuchado decir a muchos periodistas y gente común, palabras tal vez más movilizadas por el corazón.
Sin embargo la muerte del lider radical provocó en toda la sociedad dos cosas que hace tiempo no se veían con tanta claridad, mas allá de la pura emoción y cariño.
Primero, una profunda reflexión.
¿Acaso fue tan mala su gestión como se pensaba? ¿Cuánta responsabilidad tuvo del fracaso de su gestión?
Los presidentes posteriores, llámese Menem, De la Rúa, Kirchner, ¿acaso actuaron con esas mismas convicciones partidarias, políticas y democráticas y respeto por las instituciones de aquél?
Hoy, abril de 2009, ¿estamos mucho mejor que en esa época?
Si su mandato estuvo lleno de contradicciones, avances y retrocesos, ¿acaso ha habido algún gobierno democrático latinoamericano que no lo haya tenido? ¿No será que en realidad -lamentablemente- la democracia lleva implícita esa contradicción?
Por ultimo, en las calles se respiró aires de nostalgia. Y este sentimiento dice mucho. Habla de que hay valores que hoy no están, y que precisamente Alfonsín los reunía y transmitía.
El mensaje subyacente es claro: urge la necesidad de que alguien -la presidenta, Julio Cobos, o quien sea -se decida a tomar ese legado. Y tenga ganas de provocar algo que lamentablemente aparece más en ocasión de la muerte de un ser querido. La unión entre los hombres.

25 marzo 2009

Cómo desaparecer completamente...

Ayer se cumplieron 33 años del inicio del golpe de Estado más sangriento de la historia argentina. Miles de actos por todo el país recordaron a las decenas de miles de víctimas de aquella dictadura, pero también a la que ha dejado esta débil democracia la actual, como lo es Jorge Julio López, aún sin noticias sobre su paradero.

Lamento profundamente que aún existan quienes critiquen este tipo de homenajes o defiendan aquel terrorismo de Estado. No se trata ser de izquierda, de centro o de derecha; no se trata de vivir en el barrio de Villa Lugano o de Palermo; se trata de recordar y repudiar éste y cualquier tipo de ataque a los derechos humanos. Considero que no es fácil unir una sociedad la cual ha estado dividida durante toda su historia, pero los muertos y desparecidos -muchos sin inclinación política alguna- lo merecen.

Adjunto este video del grupo británico Radiohead quien el mismo día, durante su primera presentación en Argentina, dedicó este tema, "How to dissapear completely" (Cómo desaparecer completamente) , a los que de alguna u otra manera ya no están entre nosotros.



That there
That’s not me
I go
Where I please
I walk through walls
I float down the Liffey
I’m not here
This isn’t happening
I’m not here
I’m not here

In a little while
I’ll be gone
The moment’s already passed
Yeah it’s gone
And I’m not here
This isn’t happening
I’m not here
I’m not here

Strobe lights and blown speakers
Fireworks and hurricanes
I’m not here
This isn’t happening
I’m not here
I’m not here.




Traducción

Ese de allá
ese no soy yo
Voy
donde yo quiero
Camino atravesando paredes
Floto por el Liffey
No estoy aquí
Esto no está ocurriendo
No estoy aquí
No estoy aquí

En un momento
me abré ido
El momento ya pasó
Si, se fue
No estoy aquí
Esto no está pasando
No estoy aquí
No estoy aquí

Luces estrosboscópicas y altoparlantes
Fuegos artificiales y huracanes
No estoy aquí
Esto no está ocurriendo
No estoy aquí
No estoy aquí




25 marzo 2008

La música nacional en los años oscuros

Se cumplió un nuevo aniversario del inicio de la dictadura más sangrienta de la historia argentina. No interesa caer en lugares comunes, como entrar en discusiones sobre la validez o no del establecimiento del feriado, ni hacer refrencia sobre si el gobierno de turno es de derecha o de izquierda, si indulta, castiga o es pro derechos humanos. Los gobiernos tarde o temprano pasan, dejando huellas más grandes o más chicas que sí o sí la sociedad termina absorbiendo.
Recordar y no olvidar, eso siempre será más importante que todo. Aunque ¿puede una sociedad avanzar sin memoria, sobre todo cuando existen recuerdos aferrados a sentimientos tan profundos?. Cuesta creerlo.

La violencia ejercida por el poder durante el período 1976-1983 se hizo sentir cada uno de los distintos ámbitos sociales; por tal motivo, baste el repaso de lo vivido en tan sólo uno de ellos, para graficar y sacar conclusiones respecto de su accionar.

El canto prohibido

Para explicar las barreras que tuvo la música durante el período 1976-1983 habría que hacerlo desde tres lugares: Las letras, sus intérpretes y sus géneros.
Con respecto al primero la censura fue indiscriminada: atravesó todos los géneros. Cualquier apelación a la religión, la revolución, la prostitución, el suicidio, el sexo, por más poético que fuera su tratamiento, tenía la prohibición asegurada. Entre la lista de temas figuraron: “Si te agarro te mato” (atentaba contra la familia); “Cara de tramposo, cara de atorrante”, de Cacho Castaña; “La bicicleta blanca” (Piazzolla-Ferrer); “Tema de los mosquitos” (León Gieco); “El amor desolado” (Alberto Cortez), “Me gusta ese tajo” (Spinetta) ; “Carcelero", de Horacio Guarany; “Es Sudamérica en mi voz”, de Ariel Ramirez y Felix Luna; “Diez décimas de saludo al pueblo argentino”, de Zitarrosa; “Ayer nomás”, de Moris; y el tango “Cambalache”, de Discépolo. De los foráneos, “Light my fire”, de The Doors, “Cocaine”, Eric Clapton.
En cuanto a los intérpretes, muchos figuraron en listas negras, como Atahualpa Yupanqui, Lito Nebbia y Luis Alberto Spinetta. Algunos huyeron por intimidaciones, amenazas o prohibiciones directas, como Mercedes Sosa o Guarany. Otros se quedaron y sufrieron la falta de libertad o trabajo, la autocensura, el agobio o incluso, “sugerencias”, caso Lito Nebbia, Moris, Miguel Cantilo, Miguel Abuelo y León Gieco (a quien un alto funcionario de la dictadura militar amenazó con volarle la cabeza si no dejaba de cantar el tema “La cultura es la sonrisa").
En el ámbito de los géneros, el tango no ofrecía un frente de batalla. No había tangos de protesta.
El folklore en cambio significó una amenaza constante, ya que se le reconocía a la música popular un cierto poder de incidencia social con intérpretes que difundían la ideología marxista y despertaban conciencias adormecidas, instigándolas a la rebelión. Des esta manera, Atahualpa Yupanqui y Mercedes Sosa se exiliarion, Horacio Guarany y Victor Heredia fueron amenazados y con Cafrune muerto en un accidente en 1978, este género se vació de contenidos.
El rock mantuvo con la dictadura una relación distante: para el poder representaba a los jóvenes que no tenían nada que ver con la “subversión terrorista”. De todas formas, si bien el rock nacional-salvo excepciones- no se oía en las radios, grupos como Serú Girán mantuvieron la identidad del rock nacional a través de letras metafóricas o "encriptadas", que posibilitaba descubrir todo un mundo de críticas al régimen. Fue una respuesta hacia un oscuro poder que imponía el silencio, por lo menos hasta 1982, cuando por la guerra de Malvinas los militares prohíben la difusión la música foránea, revalorizándose la música nacional en general.
Si no quedó claro el vergonzoso criterio de selección y censura de la música, vale agregar un claro ejemplo. A principios de 1980 operaciones de inteligencia intentaron evitar un recital del grupo de rock Almendra, porque hacían alarde de su adicción a las drogas, el desenfreno sexual y la rebeldía ante el sistema de vida tradicional, algo que finalmente no se logró conseguir. Pero paralelamente, mientras se consideraba extremista a los integrantes de Almendra, se permitía el ingreso al país de un disco que contenía el Himno oficial de las SS nazis, cuyo mensaje se leía: “No afecta a la Constitución Nacional por carecer de ideología marxista”.

12 mayo 2007

Historias alrededor del Congreso

A propósito de los 101 años que se cumplen de la inauguración del Congreso Nacional, surge esta historia que merece ser contada. La Iglesia Regina Martyrum es la más cercana geográficamente al Palacio Legislativo. Ubicada en Hipólito Yriqoyen 2025 (ex Victoria), fue construída por los jesuitas entre 1870 y 1890 y a lo largo de su historia, dada esa cercanía, fue tanto testigo como víctima de los acontecimientos políticos y sociales que se sucedieron. Sin embargo este edificio guarda una anécdota muy particular digna de ser considerada por los fieles como un “milagro de Dios”.
En el año 1954, el sacerdote la Iglesia, perteneciente a la Conferencia de religiosos, había mandando a construir una estatua de mármol de la Virgen. Una vez terminada, decidió ofrecérsela a la Catedral de Buenos Aires, pero fue rechazada por una cuestión de espacio. Luego se la ofreció a las Iglesia de Santo Domingo y posteriormente a la de San Francisco pero también fue negada por el mismo motivo. Ante las negativas, el sacerdote decidió dejarla en Regina Martyrum. Meses más tarde, en la noche del 16 de Junio de 1955 y en represalia al bombardeo de la Plaza de Mayo por parte de miembros del Ejército, seguidores de Perón salieron a quemar todas las iglesias de la ciudad. Curiosamente (sobretodo por la mencionada cercanía al Congreso) Regina Martyrum fue la única Iglesia de todo el barrio del centro de Buenos Aires que no fue quemada. Nunca se supo por qué.

26 abril 2007

El cine en la dictadura

“Quiero un cine positivo, limpio, decente, cultural y no sólo industrial”, fue el mensaje de Miguel Paulino Tato, al asumir como interventor en el Ente de Calificación Cinematográfica en agosto de 1974. Fue el inicio de la censura. Un año y medio más tarde la producción nacional se restringió a largometrajes funcionales al régimen totalitario, y los filmes foráneos fueron fríamente cortados. Se prohibieron alrededor de 350 películas.
La política militar consistía en premiar con apoyo y dinero a aquellas películas que incluían: comedias familiares con personajes pobres pero soñadores y que mostraban una imagen positiva del régimen (“Comandos azules”(1979) de Emilio Vieria, “Amigos para la aventura” (1978), “Brigada en Acción” (1977) y “Dos locos en el aire” y “Dos locos en el aire” (1976) de Palito Ortega, “La mamá de la novia” (1978) de Enrique Carreras, y “La fiesta de todos” (1978), de Sergio Renán, entre otros directores cómplices); filmes donde había que convencer o exterminar al otro por la fuerza como “El Soltero” (1976) o “Y mañana serán hombres” (1978), de Carlos Borcoqsue hijo; y aquellas películas que hablaban de un pasado mítico, o !los viejos tiempos”, como “Así es la vida” (1976) y “Frutillas”(1979), de Enrique Carreras.
De la vereda de enfrente existió un cine contestatario que propuso aspectos críticos de la vida cotidiana e individual, entre las que figuran las prohibidas “Juan que reía” (1976), de Carlos Galletini, “Piedra Libre”, de Leopoldo Torre Nilsson, y “La naranja mecánica”, de Stanley Kubrick (se resistió a ser cortada) y las censuradas “Cinema Paradiso”, “Regreso sin Gloria”, (por su temática antimilitarista), “Missing”, de Costa Gavras, “Mamá cumple cien años”, de Carlos Saura, “Casanova”, de Fellini, y “Feos, Sucios y malos” de Ettore Scola.
Algunas se prohibieron y silenciaron, pero otras resistieron, desarrollando para ello metáforas del horror a través de historias contadas entrelíneas. Entre estas están “La parte del león” (1978), (permitido por ser formalmente un policial, pero con personajes llenos de ambición y rencor) y “Tiempo de Revancha” (1981), (un gremialista que simula ser mudo para ganarle al establishment), ambas de Adolfo Aristarain, y La isla (1979), de Alejandro Doria (personajes que se recluyen sin saber por qué).El fin de la Dictadura dejó como saldo dos cineastas desaparecidos, Raymundo Gleizer o Pablo Szir e innumerables ganas de hacer películas que relaten ya con un mensaje claro y directo y llenos de libertad, todo el terror pasado.



Cinema Paradiso, película censurada