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04 julio 2009

Chau Jaimito, con tus bromas a otra parte


El miércoles pasado y tras casi seis años de gestión, Ricardo Raúl Jaime renunció a su cargo de secretario de Transporte de la Nación. Fue la segunda salida del Gobierno, después de la dimisión de la ministra de Salud, Graciela Ocaña dos días antes.



Sea por "motivos personales", como rezaba su "carta de despedida" o por pedido de un Gobierno herido tras la derrota legislativa del domingo pasado, la noticia no deja de ser positiva, principalmente porque se la esperaba desde hace bastante tiempo.

Durante su mandato al frente de la Secretaría, Jaime acumuló casi 30 denuncias penales por delitos de corrupción, vinculados en su mayoría a irregularidades en el manejo de los fondos públicos. Entre ellas se destaca su vinculación en el envío de droga en un vuelo de una compañía subsidiada por él -"Southern Winds"-, los vuelos no oficiales en un misterioso avión privado a Córdoba y a Brasil, y el reparto desmedido de partidas de dinero a empresas de micros de larga distancia, que no se tradujeron en mejoras en el servicio sino por el contrario se volvió más deficiente.

Respecto a esto último, el Comunicador Digital tuvo la oportunidad de comprobarlo el año pasado, en ocasión de una investigación realizada el año pasado acerca de los problemas que padecían los discapacitados a la hora de viajar al interior del país.

Se torna difícil de entender que un funcionario con semejante currículum se haya mantenido tantos años en el poder. Tan difícil como encontrar razones por las que el Ministro de Planificación , Julio De Vido, y el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, conserven aún sus puestos, con prontuarios similares o inclusos más "ricos" que el propio Jaime.

Se espera que el Gobierno acuse realmente y de una buena vez la herida que le propinó el voto popular la semana pasada y siga en la senda de cambiar todo lo necesario -hombres y actitudes- para que el país comience a mostrar visos de seriedad. ¿O acaso no es suficiente el golpe que signfica una derrota electoral ante una oposición apolítica y "tinellizada"?

04 julio 2007

Entre anuncios efectistas y esperanzas renovadas

El claro triunfo opositor sobre el oficialismo, por un lado del líder del Pro, Mauricio Macri, sobre el ministro de Educación, Daniel Filmus, en el ballotage por la jefatura del Gobierno porteño, y por otro, de la diputada del ARI, Fabiana Ríos, sobre el actual gobernador Hugo Cóccaro, en el ballotage por la jefatura de la provincia de Tierra del Fuego, ambos el pasado 24 de junio, terminó por definir la postulación de la senadora Cristina Fernández de Kirchner, como candidata presidencial de Frente para la Victoria. Con esta decisión, el presidente Néstor Kirchner, buscará seguir adelante con el proyecto de continuidad en el poder, dejando la puerta abierta a un tercer mandato K para el 2011. En tanto, el frente opositor alimenta sus esperanzas a un posible ballotage en octubre.
No son pocas las razones por la que el presidente dejó de lado la reelección, a pesar de que según la escuela peronista, “el poder no se entrega ni delega”. La primera era, quizás, mas palpable: si bien las encuestas oficiales lo dan por encima de Cristina en intención de voto, su imagen positiva, con el caso las sospechas de corrupción del caso Skanska, la crisis energética y la inflación en cada comienzo de mes, iba en franco descenso. La segunda, no tan esperada, fue la espalda que le dieron los electorados porteños y fueguinos. Estas dos derrotas se suman a la del ex gobernador Carlos Rovira en Misiones a fin del año pasado, a manos del obispo Joaquín Piña.
Ese repunte opositor, recuperando un espacio político y tal vez una mística que parecía perdida, mereció una rápida contraofensiva oficial. Y la carta utilizada fue la candidatura presidencial de la primera dama, que se oficializará el próximo 19 de julio (con la idea de la “concertación plural”, se habla de un radical K, el mendocino Julio Cobos, como vice). Con Cristina, el Gobierno buscará eclipsar ese cambio profundo anticipado por Macri y a su vez darle un poco de oxígeno al proyecto. Pero así como se supone que la senadora intentará mejorar aspectos de la gestión actual como las relaciones internacionales, también se cree que marcará con sus convicciones e identidad el poder ganado con sus propios votos.
Ante el anuncio oficialista, la oposición creció en optimismo. Es que una Cristina Kirchner con menos porcentaje de intención de votos que su esposo, dio lugar a ilusionarse con la llegada a un ballotage. Pero los distintos componentes de oposición tiene estrategias dispares. El ex ministro Ricardo López Murphy, aún sin el apoyo expreso de Mauricio Macri, busca el consenso entre las fuerzas opositoras, como único camino para la derrota oficial. Pero tanto la ex diputada Elisa Carrió como el ex ministro Roberto Lavagna, aún evitan hablar sobre el tema. La realidad indica que será tan difícil lograr el triunfo de cada uno por sus propios medios, como la idea de consensuar candidaturas entre fuerzas con poca capacidad de imposición y por otro lado con intereses y expectativas personales tan amplias como la de los distintos dirigentes que las integran.
Queda en duda el posible retorno del Néstor Kirchner para las elecciones de 2011. El lo niega, aunque para ese caso tendrá dos alternativas: la reelección de Cristina o un candidato de su ambiente. De todas maneras habrá que ver también si para aquella fecha la oposición no es bastante más que el impulso actual que le dieron Macri y Ríos.

14 junio 2007

Una definición porteña clave para octubre

Los 22 puntos de diferencia obtenidos por Mauricio Macri, respecto del segundo, Daniel Filmus, en la primera vuelta de los comicios porteños del domingo pasado, no sólo ubican al ingeniero como favorito para el ballottage del próximo 24 de junio, sino que lo convierten en el principal referente opositor al Gobierno. Por su parte el oficialismo buscará, luego de vencer al actual jefe comunal Jorge Telerman, y por ende a su aliada, la diputada Elisa Carrió, nacionalizar la campaña de su candidato para desestabilizar al líder del PRO y atraer al electorado mayor.
El gran porcentaje de votos, 45,6%, (ganó en todos los barrios), que ni el propio Macri esperaba, supera en ocho dígitos su perfomance en las elecciones de 2003 y mucho de este logro tiene que ver su acertada estrategia de campaña. Lejos de las polémicas y las agresiones, junto a su compañera de fórmula Gabriela Michetti, llevó adelante un bajo perfil y se mostró confiable y atento a los problemas cotidianos de los vecinos, como la inseguridad y el tránsito, a sabiendas de la acotada popularidad que tiene el Gobierno entre los porteños.
Bajo esta coyuntura, el liderazgo opositor de Macri y de su partido se abre a nivel comunal, con dominio en la Legislatura (28 de las 60 bancas), producto de los 15 diputados sumados tras la elección, y con una fuerte proyección provincial y nacional, con sendos candidatos a confirmar tanto para la gobernación de Buenos Aires (¿el ¿ex ingeniero? Blumberg?) como para la presidencial (¿López Murphy?) de octubre, sin dejar de lado su propia aspiración al sillón de Rivadavia para el 2011.
Daniel Filmus se prepara para el ballottage con cierto aire triunfalista. No es para menos, ya que logró el segundo lugar (23,8%) luego de una pobre intención de voto de comienzo de campaña. Sin dudas mucho tuvo que ver, mas allá de su propio desempeño, el respaldo político presidencial, y la coalición con el espacio Diálogo por Buenos Aires, que aportó al banquero Carlos Heller como candidato a vicejefe, y al ex jefe comunal, Aníbal Ibarra en una de las listas legislativas del oficialismo. El ex aliancista sumó más votos (14,5%) que la lista de Frente para la Victoria, con el ministro de Salud, Ginés González a la cabeza (10,7%) y significó una revancha y el retorno a un parlamento que hace poco más de un año votó su destitución por la tragedia de Cromañón.
Quizás el principal factor negativo de la derrota del actual jefe de Gobierno, Jorge Telerman, (tercero con el 20,7%) haya sido su ambigüedad. Dejado de lado por el Gobierno (sabida es su intención inicial de ser el candidato oficialista), se alió con la ex líder del ARI, Elisa Carrió, y se volvió opositor. A partir de allí devino una dura lucha dialéctica con el kirchnerismo, del que terminó ampliamente perjudicado. La caída del mandatario porteño, significó a su vez un duro traspié para las aspiraciones presidenciales de Carrió, ya que no habría sido tenida en cuenta por el electorado de la capital del país.
Otro de los que en un primer momento pareció salir perjudicado en su candidatura presidencial es el ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, quien evitó en un primer momento inclinarse por un candidato único (habló de Macri y Telerman). Consumada la victoria del presidente de Boca, no dudó en inclinarse por él en el ballottage, aunque aclaró que “sin pensar en octubre”. Sin embargo está claro que el líder del PRO le arrebató el protagonismo opositor.
De cara al ballottage, el escenario está planteado. Macri intenta seguir con la misma estrategia: sin arriesgar lo obtenido, sin polémicas y sobre todo regionalizada. Mientras que Filmus, con el Gobierno a sus espaldas, juega sus grandes cartas a la instalación de un debate ideológico y nacional, en el que se vea claramente dos proyectos bien opuestos, hasta desde lo ético, lo bueno y lo malo.
Quizás con la mente en esa maniobra ofensiva oficialista, y recostado en las encuestas que lo favorecen ampliamente, el líder del PRO evitó debatir por TV cara a cara con su oponente. Sea el motivo que fuere, la decisión, no deja de ser desacertada y repudiable desde el punto de vista democrático. A veces la intención de mostrarse indiferente ante una ofensa puede mezclarse con la indiferencia a mostrar proyectos posibles y concretos, más allá de una eficaz estrategia discursiva.
Por último, de la campaña “Mauricio es Macri” - entre otras- surgen varias preguntas: ¿Hasta qué punto beneficia a un hombre de perfil moderado y predispuesto a debatir ideas como Filmus, esta campaña sanguinaria? ¿Le sirve al Gobierno hablar del pasado? Más precisamente… ¿le conviene relacionar a Macri con el pasado neoliberal menemista? ¿Acaso tan lejos estaba Kirchner de Menem? ¿Tan lejos estaba del poder en los años noventa?
En fin, la verdad se sabrá en diez días, momento en que surgirán nuevos ganadores y perdedores. Aún se espera que mas allá de quien salga en la tapa del lunes, el que triunfe esta vez sea el propio electorado.