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30 mayo 2011

Calor guaraní en el otoño porteño

La colectividad paraguaya tuvo una cita de encuentro el pasado domingo 29 de mayo en plena la Av. de Mayo. "Buenos Aires celebra" , el proyecto llevado adelante por el Gobierno de la ciudad para acompañar las fiestas patrias de cada comunidad residente, le dio su espacio en esta oportunidad al chipaguazú, al tereré y a la polca.

Más de quinientas personas se acercaron a disfrutar de las comida típicas, las artesanías, las muestras culturales y el show artístico que se dio en dos escenarios montados sobre la famosa avenida. En ellos, numerosos grupos de danzas y músicos de Buenos Aires y Rosario deleitaron al público presente con la música de la tierra colorada.





Como en cada festejo de "Buenos Aires celebra", quienes participan de la fiesta no son sólo los de cada colectividad en particular sino que también se suman porteños y turistas. Pero en esta jornada el pueblo paraguayo dio sentadas muestras de su mayoría en el país -más de 5oo mil nativos residentes sin contar los descendientes según las estadísticas arrojadas por el último censo-.

Fue emocionante sentir con fuerza las voces entonando el himno guaraní y tarareando las canciones más famosas mientras alguna que otra lágrima nostalgica se asomaba por varias mejillas. Puras expresiones de amor hacia su patria lejana.





La fiesta se extendió por más de cinco horas. Durante ese tiempo el calor y el colorido albirrojo cubrió por completo el lugar. La tarde nublada y otoñal se retiró ampliamente derrotada.

28 mayo 2010

Postales del Bicentenario argentino

Fueron momentos inolvidables. No se recuerda haber visto en la historia argentina tanta gente congregada por cinco días consecutivos en un radio de ocho cuadras. Las cifras oficiales indican que 6 millones de personas de distintas edades y orígenes se acercaron hasta el Obelisco y la Plaza de Mayo para disfrutar de la fiesta del Bicentenario.

Hubo shows y atractivos para todos los gustos y el resultado pudo verse en el rostro de los presentes: felicidad plena, alegría de compartir un mismo sentimiento patriótico, lejos de cualquier inclinación religiosa, moral, política, cultural, sexual y deportiva.

Que este acontecimiento no se olvide nunca jamás, y pueda repetirse en muchos momentos futuros. No tanto la congregación de gente, como sí el respeto y tolerancia al prójimo, la alegría de verse como un pueblo unido mas allá de las diferencias, el amor hacia su bandera y su patria.

Una verdadera lección para la clase política poseedora de un egoísmo y soberbia en apariencia incurables.