A propósito del post de ayer sobre la realidad de la Feria del Libro me pareció oportuno agregar un elemento más a la causa: la voz de un escritor.
En este fragmento de un reportaje dado en 1977 a la televisión española, Julio Cortázar habla del camino hacia el reconocimiento por el talento mismo, sin apoyo editorial.
Paseando por el mundillo virtual llegué hasta el blog del humorista gráfico español, Manel Fontdevila, quien entre sus geniales viñetas encontré ésta que me ha gustado mucho por su claro reflejo de la tendencia que viene ocurriendo en los últimos años en cada edición de la Feria del Libro. ¿Podrán la cultura y el oficio de escritor de antaño recuperar algún día el espacio que el negocio le ha quitado?
El sábado pasado en un escenario montado en la avenida Sarmiento, entre el Predio Rural -donde por estos días se encuentra la Feria del Libro- y el Jardín Zoológico, en el barrio porteño de Palermo, se vivió una tarde noche a pedir de enamorados. Es que gracias a la iniciativa del Ministerio de Cultura de la Ciudad, el talentoso cantautor brasileño Caetano Veloso se presentó por primera vez de manera gratuita en Buenos Aires.
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Las cifras oficiales estimaron en unas 45 mil las personas que se acercaron hasta el lugar, entre fans, amantes de la música brasileña en general y muchos otros que se acercaron a disfrutar de un show y recibieron como respuesta la voz cálida y cautivante del gran Caetano.
Acompañado tan sólo por su guitarra, el músico bahiano dio un concierto de una hora y media, y desde el primer momento el público le tendió un abrazo imaginario, disfrutando en silencio de esas melodías que llegan al alma.
En su repertorio Caetano interpretó éxitos como "Coracao vagabundo", "Genipapo absoluto", "Tigresa", una extraordinaria versión bossanovezca de "Billy Jean" de Michael Jackson, para luego seguir con el tango "Volver" y el bello "Sozinho", canciones que como señaló "no son propias pero que al cantarlas las siento como si lo fueran".
Al finalizar el show y tras el aplauso general, el ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi, declaró al artista "huésped de honor de la Ciudad". Nada más justo, luego de haberlo visto cantar - en plena calle porteña y ante una multitud- como en la intimidad de su casa.
En su segunda visita a nuestro país y en el marco de su gira latinoamericana, "Viva la vida tour", la banda británica Coldplay ofreció a más de 60 mil fanáticos, un show bien a su estilo: impecable desde su estética sonora y visual, masivamente íntimo (aunque parezca una contradicción), con el aporte indiscutible de un carismático Chris Martin, que sabe cómo seducir a un público sin excentricidades escénicas y aún considerando tener un español "fucking awful”.
Fueron dos horas y 23 canciones en total, de una noche que comenzó con una tenue llovizna pero que terminó con una luna llena, casi como si el mismo cielo hubiera ido contagiándose de la magia que irradian esas canciones que siguen conquistando fieles por varios rincones del mundo.
Los momentos más sobresalientes vinieron de la mano de sus hits, "Clocks", Yellow", "Fix you", "Viva la vida" -con un interminable aliento futbolero del público- y "The scientist", y las versiones tecno de "God put a smile upon your face" y "Talk", aunque la parte del show en la que la banda se acercó a una plataforma ubicada hacia el campo del estadio, terminó por confirmar el romance. Fue allí donde Martin ensayó con las tribuna la clásica ola con los celulares, interpretó "Billy Jean", en homenaje a Michael Jackson -con el destacado falsete del guitarrista Jon Buckland-,
y presentó un nuevo tema dedicado al público latino "Don Quijote".
La multitud despidió a la banda con una merecida ovación y se fue con el Ohhh de "Viva la vida" en sus gargantas, evidencias de que se había vivido una gran fiesta. Pero había una sorpresa más por parte de los británicos. Tan cuidadosos en los detalles, no pudieron irse sin dejar un regalo a la salida: Cds de su presentación en vivo para todos sus fans, a manera de souvenirs.
Coldplay partió rumbo a Brasil, Colombia y México, con la tranquilidad de que sigue dejando a su paso"segundos hogares" donde regresar.
En este video se pueden observar los daños materiales ocasionados por el sismo, en un departamento ubicado en la comuna de Peñalolén, Santiago de Chile. Cabe aclarar que las personas que aparecen en las imágenes no sufrieron consecuencias; el objetivo es sólo mostrar el aspecto de la vivienda un mes antes del terremoto.