El club de la colectividad, testigo fiel de la histórica hazaña (*)


Algunos por cábala, otros por fidelidad, y muchos simplemente para sentirse más cerca de su tierra y de sus afectos, el club Deportivo Paraguayo, ubicado en el barrio porteño de Barracas, volvió a ser el reducto favorito para disfrutar el Mundial.

El día laboral no significó una menor concurrencia sino todo lo contrario: cualquier excusa valió para decir “presente” una vez más. Y esta vez con un condimento especial: la posibilidad para Paraguay de romper el maleficio y avanzar por primera vez en la historia a cuartos de final de la competencia.

La paridad con Japón llevó al partido al alargue y luego a la definición por penales. Fueron dos horas y media de un repertorio interminable de sensaciones: angustia, nervios, tensión, ansiedad, excitación, temor, esperanza, fe, emoción y felicidad.

Por suerte para los presentes, el final fue el esperado, ese que dejó a Paraguay entre los ocho mejores del mundo. Por la frialdad de “Tacuara” Cardozo, que transformó el quinto penal en un sutil pase a la red; por la defensa, que sólo recibió un gol en cuatro partidos disputados y por la tradicional garra guaraní, que ocultó la principal carencia hasta el momento del equipo del Tata Martino: la efectividad en el arco contrario.

Tras la hazaña obtenida, el Deportivo se transformó en una fiesta digna de aquellas que suelen organizar las autoridades del club. Música, brindis, empanadas, chipa guazú, mucho color y alegría.

El próximo sábado se viene España y para ese encuentro la selección paraguaya deberá afinar más de un detalle si quiere salir airoso y no cometer esos errores que casi lo llevan a un “hara kiri” con Japón.  El primero y más importante: que los delanteros vuelvan a amigarse con la red.

Mientras tanto en el club no cesan en su optimismo y confían en recibir más gente para ese partido trascendental. Está claro que si ello ocurre el salón quedará muy chico, por la gente y por los medios periodísticos que demuestran cada vez más no querer perderse detalles de esta campaña inolvidable.


(*) Nota pubicada en http://www.nanduti.com.py
 

Sudáfrica 2010: Festejo paraguayo en Buenos Aires (*)



El horario y sobre todo el clima –una sensación térmica de 5ºC- no fueron obstáculos suficientes  para impedir que la colectividad paraguaya residente en Buenos Aires se volviese a reunir  por segunda vez para ver la presentación de su Selección en el Mundial.
Uno de los puntos de encuentro fue el Club Atlético Deportivo Paraguayo -ubicado en Piedras 1676-, en esta ocasión con un mayor número de gente que en el primer partido, quizá por ser domingo o también por la repercusión mediática que tuvo el debut de la “albirroja”.

hinchada guaraní

Por supuesto, no faltó el colorido en banderas, camisetas y gorros, el aliento de los presentes - con un impensado dominio de voces femeninas a la hora de criticar un mal pase- y la chipa acompañada con mate -el frío postergó el tereré- para sobrellevar tanto nervio y tanta ansiedad.

Aliento guaraní

Afortunadamente para los presentes, el equipo guaraní fue claro dominador del partido y el segundo gol promediando el ST desató la alegría, los aplausos y lo cánticos ininterrumpidos.
 


Las autoridades del club esperan para el tercer partido -y los que vendrán si la Selección sigue en en esta senda- igual o más cantidad de hinchas, en este lugar que se ofrece como un  importante espacio de encuentro cultural y deportivo para todos los paraguayos.

Cocineras del club
(*) Nota publicada en http://www.nanduti.com.py

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